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Planet Kitsch

Contra el totalitarismo del diseño, el kitsch propone el placer del sentimentalismo y un arte al alcance de todo el mundo.

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¿Sabe usted qué tienen en común una tarjeta del día de los enamorados, un trofeo del campeonato escolar de papi-fútbol, el vals de los quince y la Nigüenta? ¿En qué se parecen los ositos de peluche, el tutú de las bailarinas, un llavero de Mickey Mouse y la foto de la graduación con toga y birrete? Sí, todos son objetos cotidianos y, además, cada uno de ellos forma parte del universo del kitsch.








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