Por Luis Alfredo Martínez
Tegucigalpa, 16 mar (ACAN-EFE).- La plaga del Amarillamiento Letal del Cocotero (ALC) arrasó con la principal especie de cocoteros en la costa de Honduras, en su avance inexorable por el Caribe y Centroamérica.
La muerte del cocotero criollo causó un fuerte impacto económico entre la población negra o garífuna del Caribe hondureño, que, además de alimentos, obtiene ingresos de algunos derivados del coco.
El director en Honduras del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), Guillermo Cruz, dijo hoy a ACAN-EFE que la plaga afecta algunos países del Caribe, México, Guatemala, Belice, Honduras y recientemente se extendió a Nicaragua.
El Salvador (sin costas en el Caribe), Costa Rica y Panamá están libres del ALC, aunque estos dos últimos podrían ser afectados pronto, según Cruz.
"La enfermedad es incontrolable", dijo Cruz, quien coincidió con otros funcionarios en que la plaga destruyó "el 100 por ciento" del cocotero Altos del Atlántico, que era el más abundante en Honduras.
La plaga afecta a 34 especies de cocotero, pero Altos del Atlántico es "la más susceptible y ya arrasó con ella, ya no tenemos esa especie", dijo a ACAN-EFE el jefe en el Caribe de la estatal Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (DICTA), Julio Núñez.
El ALC lo causa un microorganismo transmitido por una "chicharrita" (myndus crudus), insecto chupador que se desplaza con rapidez por grandes áreas gracias al viento.
"Es imposible evitar la dispersión del vector porque el viento se lo lleva, y combatirlo con productos químicos también es imposible", dijo a ACAN-EFE el coordinador del Proyecto de Vigilancia Fitozoosanitaria del OIRSA, Raúl Rodas.
La DICTA maneja en el puerto de La Ceiba un programa para replantar cocoteros en la zona caribeña, con otros entes estatales, empresas, organizaciones no gubernamentales y de pobladores.
Actualmente hay unos 22 viveros con 38.000 semillas y 13.500 plantas en total, y el más reciente de ellos se sembró a un coste de 400.000 lempiras (unos 23.000 dólares), según otras fuentes.
Los garífunas elaboran pan, dulce y otros productos del coco, cuya pulpa molida es básica en el "tapado", un guiso tradicional de carne, plátano y yuca que -bien hecho- sabe a gloria.
La exportación de cocos y su aprovechamiento en actividades de pequeña industria también han sido afectados por la plaga, que dejó a los garífunas sin palmas de cocotero para los techos de sus casas.
Núñez explicó que el programa replanta especies resistentes a la enfermedad, producidas en estaciones experimentales y en cuyo cultivo y aprovechamiento se orienta a los garífunas.
Los mayores avances del programa se registran en la isla de Roatán, importante centro turístico de Honduras, donde la plaga se detectó por primera vez en 1996 y de donde pasó a tierra firme.
La enfermedad también afectó el turismo, pues la desaparición de cocoteros restó belleza a las playas, y el éxito del programa en Roatán se debe en parte al apoyo empresarial, según Núñez.
Los cocoteros que sobreviven en el Caribe hondureño son de especies más resistentes, pero no alivian el impacto económico de la plaga porque su aceite, agua y pulpa son de menor calidad.
La enfermedad provoca la caída de los cocos y seca las flores y hojas, que finalmente se caen hasta que el tronco queda desnudo, todo dentro de los seis meses posteriores al ataque del insecto.
El director del OIRSA comentó que la muerte de los cocoteros también afecta a otras especies vegetales y animales a su alrededor.
Según el OIRSA y la DICTA, esta plaga destruyó millones de cocoteros en países como México y Jamaica, y es "la mayor amenaza" para esta palmácea en todo el mundo. ACAN-EFE
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