LOS VALIENTES JUEGAN con la tradición. A veces logran, como en este caso, que los más conservadores se unan a sus propósitos. En el restaurante y trattoria La K-zona, la rebelión ha sido un éxito: desde hace dos meses, decenas de ingredientes conviven en total hermandad, tras una vida de discordia.
Vayamos a los hechos y a los platos. El menú de este lugar tiene cierta base italiana pero Ðcomo en los mejores grupos de rockÐ se mantiene la base pero se irrespeta lo demás. Las pizzas de La K-zona suenan bien: son "a la piedra" (estilo argentino), ocupan casi toda la atención de los clientes y aderezan con abundancia la fama del restaurante.
Sin embargo...
Sobre la pasta especialísima Ðoriginal del chef peruano Juan AyalaÐ se depositan las ofrendas a la imaginación para crear una armonía que va desde los 8 hasta los 20 pedazos. Las pizzas pueden incluir lechuga, huevo picado, brócoli, pulpo y hasta azúcar moreno, o los tradicionales jamones, aceitunas y tomates, pero lo importante es que tendría que pasar mucho tiempo antes de que se agotaran las posibilidades de elección.
Por ejemplo, llama la atención una convivencia totalmente insospechada, que incita al escándalo: la mozzarela y el durazno se funden con la piña, el banano, las cerezas y la miel de abejas para crear la pizza tropical. Y Ðmucho ojoÐ habrá quien se la coma, aunque sea de postre.
La lista de propuestas pizzeras se lleva dos páginas del menú, donde las bautizadas con nombres de países están a la orden del día. Algunas Ðcomo la ecuatoriana, la neoyorquina, la chilena y la noruegaÐ son un verdadero ejemplo de diversidad y tolerancia.
Pizza a pizza, poco a poco, es como surge la paz del gran horno de La K-zona, por encima del fundamentalismo culinario. Sabemos que tarde o temprano llegará la pizza ONU Ðpidiendo cacaoÐ, pero conseguirá poco, claro.
Entrega total
En dos platos, no se trata de comida italiana, aunque toda la pasta se hace en casa, desde la pizza hasta la lasaña. La visión de Juan Ayala concede libertades incondicionales a sus platillos, vengan de donde vengan. Esto no es de extrañar ya que sus talentos culinarios corren paralelos a su diversidad geográfica, que lo ha hecho vivir en países como Argentina y Panamá.
El chef relata que las entradas son la única excepción de su menú, ya que estas sí se apegan al modelo original italiano, como la deliciosa focaccia.
Frente a todas estas licencias, sin embargo, Juan agrega ciertas reglas, para las cuales es inflexible: "Yo no cocino con condimentos, todo lo hago con ingredientes naturales, como la cebolla, el ajo, el apio o el chile dulce, incluso la salsa de la pizza, que es de tomates frescos. Jamás cocino con condimentos, jamás. Ni siquiera pimienta, sólo si un cliente me lo pide".
El resultado no se hace esperar, y, desde el campo de batalla (un horno maravilloso, ubicado en las afueras de la casa), salen los manjares victoriosos.
Con la boca llena
Además de su redondez, que las hace fácilmente identificables, las pizzas de La K-zona tienen un sello propio: los ingredientes no se miden. Esto significa que, en el interior de la cocina, no hay un joven nervioso contando cuántos trozos de jamón serrano, queso, aceitunas o hongos le cayeron a la pasta. No hay censura a la abundancia.
Otro dato que se desprende del anterior es la apariencia. Los bordes de la pizza, deliciosamente imperfectos y crujientes, rodean aquel exceso con delicado pudor. Cada trozo no se puede tomar a la ligera porque cada uno alimenta, satisface y cuesta lo que vale.
Lo que en otros lugares se convierte en obsesión, aquí no lo es, por suerte, aunque tampoco es para olvidarlo. Prueba de ello es el local: una casa hermosa pero de un azul que hace catarsis en la retina, aunque con amplios espacios y muchas ventanas.
Con cero en ambientación pero diez en servicio, La K-zona ha roto las cadenas del hábito. Ellos parten de allí: juzgue usted lo demás y, por favor, pruebe también el flan de coco.
Cómo, dónde, cuándo
¿Qué? Pizzería La K-zona.
Dirección: Del cruce de San Rafeal de Escazú, 200 metros al sur, carretera a Escazú.
Horario: Todos los días de 11:30 a. m. a medianoche.
Precios: Entradas (desde ¢400 hasta ¢550), ensaladas (desde ¢990 hasta ¢1.375), espagueti (desde ¢1.540 hasta ¢1.910), pastas gourmet (desde ¢1.650 hasta ¢1.815), pizzas tradicionales (desde ¢1.540 hasta ¢6.600) y pizzas gourmet (desde ¢1.650 hasta ¢7.700). Se incluye el impuesto de venta.
Teléfono: 288-6068 (atiende el servicio express).
Tarjetas : Todas las de Credomatic.