Un total de 25 años de cárcel pidió ayer la fiscal Berenice Smith para cada uno de los dos sospechosos de haber asesinado a José Arriola Roque, el 14 de julio de 1995, en barrio Luján.
Los imputados José Clover Vargas Fallas y Gustavo Castillo Valverde escucharon la petición prácticamente sin inmutarse.
Arriola Roque, de acuerdo con las investigaciones policiales, fue ejecutado de varios disparos mientras se encontraba en el interior de un taller dedicado a la instalación de equipos de sonido para vehículos.
La víctima, quien al parecer a la hora del ataque leía un periódico en el interior del establecimiento, fue sorprendido por Vargas Fallas y Gustavo Castillo que llegaron al sitio en un vehículo.
Los hechos, presuntamente, habrían surgido por un ajuste de cuentas por un lío con drogas.
Castillo, según las investigaciones, abandonó el carro después de Vargas, quien era el conductor. Acto seguido, disparó en contra de Arriola.
Los sospechosos argumentaron, durante sus respectivas declaraciones, haberse vistos obligados a disparar porque habría sido más bien Arriola quien comenzó el enfrentamiento.
Los defensores de ambos, Jimmy Solano (Castillo) y Rafael Gairaud (Vargas), pretenden demostrar que la víctima, antes de expirar no solo había logrado desenfundar su arma, sino también percutido un tiro.
Sin embargo, la fiscal Smith afirmó, entre otros razonamientos, que Vargas y Castillo "jugaron con el elemento sorpresa, sin mayor riesgo para ellos".
La representante del Ministerio Público, asimismo, fue crítica al contrastar que mientras hubo testigos que mantuvieron una misma declaración, tanto en la fase de instrucción como en el debate, los imputados cambiaron su versión original cuando llegaron a la audiencia.
La causa la conoce el Tribunal Superior Segundo Penal, sección primera, integrado por Míriam Sandí, Gerardo Rojas y Gerardo Calvo, quien preside.