¿Cuántas historias podrá contar Juan Antonio Sánchez Alonso después de 38 años en el periodismo nacional? Probablemente podría sentarse una semana completa, y aún así quizá no acabaría.
Como él mismo dice, en este trabajo se conoce a tanta gente y se participa de tantos hechos, que hay material como para escribir una enciclopedia de varios volúmenes.
Juan Antonio, o El Pichi, como se lo conoce en la redacción, acaba de publicar el libro La Nación, 50 años y muchas historias, que recoge algunos de estos hechos, unos más históricos, otros más anecdóticos.
Historia e historias
"Pienso que todos nosotros, los periodistas, al final tenemos muchas historias y, sin embargo, no las recopilamos nunca. Yo quise hacerlo", comenta el autor.

Fue así como en un texto de 95 páginas, recoge 21 anécdotas. "Todas son vivencias o experiencias. Algunas tuvieron importancia en el país; otras hablan de la convivencia profesional, y hasta hay varias jocosas", agrega.
El capítulo uno del libro, por ejemplo, llamado Escaramuza, hace referencia al Movimiento Costa Rica Libre, creado con el respaldo del presidente Francisco J. Orlich para apoyar a la Fuerza Pública, en caso de que tuviera que enfrentarse a algún grupo armado surgido con el apoyo de Cuba.
Es un relato que en parte habla de un hecho histórico -la invasión de Bahía Cochinos, ocurrida el 17 de abril de 1961-, pero que agrega algunos tintes desconocidos por el común de la gente, que incluso implican a nuestro país en tan sonado hecho.
Se trata de información que solo podía proporcionar alguien que hubiera estado involucrado. Juan Antonio lo estuvo, como vicepresidente del Movimiento.
Más adelante, en el capítulo VI, El Pichi hace referencia a uno de los personajes más recordados de este diario, Bosco Valverde, su amigo entrañable.
"Yo le dediqué muchas cosas a Bosco -comenta-. Es un personaje irrepetible, estuvimos aquí tantos años juntos; durante tres días podíamos sacarnos la lengua y luego nos tomábamos unas birras".
Una de las características más relevantes de Juan, que ha conservado durante sus 65 años de vida, es su sentido del humor. Así lo demuestra en El caco patriota, un relato muy simpático que habla de un ladrón común que un día de tantos "tachó" un automóvil de la embajada nicaragüense, encontrándose en su interior un sobre con información importante sobre el Frente Sandinista, que luego le entregó a Sánchez.
Un atractivo del libro es que une las amenas historias con fotografías que muestran al autor en medio de su labor cotidiana: cubriendo la invasión de fuerzas de la OEA a República Dominicana, en 1965, o fungiendo como jefe de redacción de La Nación, puesto que asumió en 1968.
Fueron cerca de tres meses los que dedicó a escribir este libro. "A la hora de revivir las anécdotas yo me dije: ¡caray, yo sí que he vivido la vida intensamente, y cómo la he disfrutado".
Para este madrileño de nacimiento, pero tico de corazón, escribir cada una de las anécdotas de La Nación, 50 años y muchas historias, "fue como volver al ejercicio de la profesión".