
Berlín. ap. Philipp Freiherr von Boeselager, al parecer el último sobreviviente de los conjurados para asesinar a Adolfo Hitler en 1944 mediante una bomba oculta en un portafolios, falleció a los 90 años.
El mando militar alemán dijo el viernes que el mayor del ejército retirado falleció el jueves por la noche, aunque no aclaró la causa de la defunción.
Von Boeselager formó parte de un grupo de oficiales que intentaron matar al Hitler el 20 de julio de 1944, y que suministró los explosivos para la operación que encabezó el coronel Claus Graf Schenk von Stauffenberg.
La conjura de von Stauffenberg dio pie a una película de Tom Cruise, Valkyrie , el nombre en clave del atentado, en la que el actor estadounidense interpreta al coronel.
Von Stauffenberg colocó la bomba en un salón de conferencias en el que estaba reunido Hitler con sus ayudantes y asesores militares, pero escapó con vida al mover alguien la cartera junto a la pata de la mesa, que desvió gran parte de la fuerza de la explosión.
Ejecución. Poco después, von Stauffenberg y la mayor parte de los conjurados fueron detenidos y ejecutados, algunos de ellos ahorcados con alambre de cuerda de piano y suspendidos de ganchos de carnicero. Aunque muchos de ellos fueron torturados por los nazis con la esperanza de que delataran a otros, el nombre de von Boeselager nunca fue mencionado, por lo que pudo escapar a las represalias.
Sin embargo, von Boeselager llevó siempre una cápsula de cianuro hasta el final de la guerra en caso de que fuera denunciada su participación en la conjura.
Tras la II Guerra Mundial se casó con Rosa María de Westfalia y Füstenberg, con quien tuvo cuatro hijos, y se consagró a su trabajo como cofundador de la organización humanitaria de los Malteses.
El diario alemán Frankfurter Allgemeine publicó en su edición de ayer una reciente entrevista del fallecido exoficial, en la que afirma que toda su vida ha lamentado no haber disparado contra Hitler, ya en la primera intentona de 1943.
También contó que siempre fue muy cauteloso en contar la historia de lo ocurrido.
“No había nadie con quién poder hablar de ello”, indicó. “Todos estaban muertos, y con otros solo habría sido fanfarronear”.
Madrid. AFP. El expresidente del Gobierno español Leopoldo Calvo Sotelo, que tuvo que afrontar el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 durante su investidura, murió ayer a los 82 años en Madrid.
Calvo Sotelo, que falleció de un paro cardiorrespiratorio en su domicilio de Pozuelo de Alarcón (al norte de Madrid), dirigió el Gobierno español durante poco menos de dos años, entre febrero de 1981 y diciembre de 1982, siendo sucedido por el socialista Felipe González.
El expresidente sustituyó al frente del ejecutivo al primer presidente de la democracia, el centrista Adolfo Suárez, uno de los hombres claves de la transición democrática española tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, que dimitió por las luchas internas en su partido.
Su investidura por parte de los diputados españoles se vio marcada el 23 de febrero de 1981 por el intento de golpe de Estado dirigido por el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero.
Durante la intentona, el rey Juan Carlos I de España salió en televisión para mostrar su apoyo a la Constitución y ordenar a las Fuerzas Armadas que defendieran el orden constitucional, emanado de la aprobación de la actual Constitución española en 1978.
Dos días más tarde, tras el fin de la intentona golpista, Calvo Sotelo, fue investido por mayoría absoluta en una nueva sesión.
Calvo Sotelo, nacido en Madrid el 14 de abril de 1926, casado y padre de ocho hijos, se convirtió así en el primer y hasta la fecha único presidente español en llegar a la jefatura del gobierno sin ser elegido en las urnas.
Su corta estancia a la cabeza del Ejecutivo español se recuerda especialmente por ser el período en que España ingresó en la OTAN en mayo de 1982.
Su sorpresiva muerte ha conmocionado al mundo político español. El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se puso en contacto con la familia para expresarles su pésame.
También la Familia Real española habló por teléfono con su viuda, Pilar Ibáñez-Martín Mellado, para darle sus condolencias.
Mañana lunes lunes será enterrado en la localidad gallega de Ribadeo (noroeste), donde pasó su infancia y juventud y en tres o cuatro días podría tener lugar un funeral de Estado.