Boston (EEUU), 24 ago (EFE).- La Iglesia Católica, acusadores y víctimas de abusos sexuales cometidos por el ex sacerdote John Geoghan expresaron hoy su pesar por la muerte de este convicto que, a menos de dos años de estar en prisión, fue estrangulado por otro recluso.
Geoghan, de 68 años de edad, fue atacado ayer, sábado, en una de las prisiones consideradas más seguras del Estado de Massachusetts y las autoridades identificaron al sospechoso de su muerte como Joseph Druce, de 37 años.
El diario "The Boston Globe" informó hoy de que Druce, condenado por el asesinato de un anciano en 1988, es un hombre que durante años ha manifestado su odio a homosexuales, negros y judíos.
"No puedo entender cómo pusieron a un hombre que era capaz de matar en la misma celda que a un pederasta", dijo al diario Dana Smiledge, el padre de Druce.
Pero la portavoz de la prisión, Kelly Nantel, no aclaró si Druce y Geoghan estaban en la misma celda.
Geoghan, que cumplía sentencia por violación de un menor de edad, estuvo en el centro de la polémica que ha sacudido a la Iglesia Católica en EEUU durante los últimos tres años, había sido expulsado del sacerdocio en 1998 y condenado a prisión en enero de 2002.
El abogado Mitchell Garabeldian, que negoció acuerdos con la diócesis por valor de 10 millones de dólares para 86 personas que se querellaron por abusos sexuales, se declaró "impresionado y sorprendido" por el asesinato de Geoghan.
"Muchos de mis clientes creen que hay algo escalofriante en esto", dijo Garabeldian, quien ha representado a 174 personas que dijeron que habían sufrido abusos por parte del clérigo.
"Sienten que en John Geoghan hubo siempre algo sombrío y esto contribuye a esa percepción", añadió.
La archidiócesis de Boston, en un comunicado, pidió y ofreció "oraciones por el reposo del alma de Geoghan" y extendió sus condolencias "a su querida hermana Kathy en este momento de pérdida personal".
La serie de escándalos por los supuestos abusos sacerdotales y el encubrimiento de los transgresores por parte de la jerarquía eclesiástica llevó en diciembre pasado a la renuncia al obispado de Boston del cardenal Bernard Law.
Paul Baier, quien encabeza el grupo "Primero, sobrevivientes" que ayuda a las víctimas de abusos, dijo que "la sentencia (que recibió Geoghan) era de prisión y no de muerte".
"Obviamente lo que le ocurrió fue más duro que su sentencia", agregó. "Desde el punto de vista de los sobrevivientes (de los abusos) es algo sin consecuencias. No creo que haya ni regocijo ni tristeza".
David Procopio, portavoz de la fiscalía del Contado Suffolk, dijo que la muerte de Geoghan impedirá que se le lleve a otro juicio por el abuso de un niño de 12 años.
El abogado Garabeldian dijo que ninguno de sus clientes le había expresado sentimiento de revancha o venganza por la muerte de Geoghan.
"De hecho, una víctima dijo que en parte se sentía responsable de su muerte", añadió. "Es muy triste".
Susan Galagher, de la Coalición de Católicos y Sobrevivientes (de abusos) dijo que "la muerte de Geoghan es resultado de muchos fallos institucionales".
"Fallos de la Iglesia (...) y ahora del sistema carcelario", agregó. "Nada en el mundo podría hacer que yo me alegrara de algo así. Es solamente otro capítulo lamentable de una historia horrible".
Los antecedentes que salieron a luz durante el juicio indican que ya en los años 50 del pasado siglo, cuando Geoghan estaba en el seminario, había dudas entre sus superiores e instructores a propósito de su "inmadurez muy pronunciada".
En la década siguiente, cuando Geoghan cumplía servicio en su primera parroquia, otro sacerdote informó a los superiores de que Geoghan llevaba niños a su dormitorio. EFE
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