LIMA (AFP) La acusación de Bolivia sobre una presunta participación de "sicarios peruanos" en actos de violencia en ese país generó malestar en Perú, que exige explicaciones a las autoridades de La Paz, en un hecho que genera nueva tensión en las relaciones entre ambos países.
Las autoridades peruanas han pedido al gobierno boliviano que "aclare exactamente" los términos de su acusación y señale los "fundamentos" cuando se afirma que la oposición boliviana actuaba con sicarios peruanos, según declaró el canciller José García Belaunde.
"No quiero pensar que una afirmación como esa pudiera significar hostilidad a nuestros compatriotas que viven en Bolivia", añadió el canciller el lunes en Santiago, donde se realizó la cumbre presidencial de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) que concluyó con un respaldo a la democracia boliviana.
El ex presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada, un influyente personaje del gobierno y muy cercano al presidente Alan García, acusó este martes al presidente boliviano Evo Morales de "lengualarga" y advirtió que Perú "no puede permitir ni pasar por alto las ofensas".
Gonzales Posada acusó a Morales de proyectar un "clima de beligerancia" y de tener una tendencia de "intromisión permanente en asuntos internos peruanos", lo que no se condice -añadió- con las buenas relaciones que deben primar entre dos países fronterizos.
El sábado la cancillería en un comunicado expresó su preocupación "por los términos recogidos en el decreto supremo que declara el Estado de Excepción en el departamento Pando (Bolivia), donde se presume la participación de sicarios peruanos en hechos de violencia que habrían ingresado con armas de fuego".
El ministro boliviano de Defensa, Wálker San Miguel, dijo el viernes que en los enfrentamientos entre partidarios del presidente Morales y los opositores habrían participado además "sicarios" provenientes de los vecinos Perú y Brasil.
"Seguimos esperando las explicaciones del caso", precisó Gonzales Posada al subruyar que Lima ha expresado su respaldo al mantenimiento de la democracia en Bolivia y su rechazo a cualquier intento separatista que afecte la unidad de ese país.
Sin embargo, anotó que ese respaldo "dista mucho de decir que respaldamos las políticas y opiniones del presidente Morales; Perú respalda la no violencia, el diálogo para una solución pacífica a sus problemas".
La incomodidad del gobierno se produce luego que Perú rechazó declaraciones que hiciera Morales a fines de junio cuando afirmó que el gobierno de Lima tenía intenciones de albergar en su territorio una base militar de Estados Unidos, versión negada de plano por el presidente peruano Alan García.
La tensión llevó a Lima a llamar en consulta a su embajador, y a García a decirle a Morales: "¿Por qué no te callas?', métete en tu país y no te metas en el mío; ya estás jalando demasiado la pita (cuerda), así que ten cuidado con las consecuencias de lo que estás haciendo", afirmó.
Los roces entre Lima y La Paz se originan básicamente en las discrepancias ideológicas entre el gobierno de izquierda de Morales y el de derecha de García, que privilegia el libre mercado.
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