Snezana Stanojevic
Belgrado, 11 mar (EFE).- El ex presidente serbio y yugoslavo Slobodan Milosevic, fallecido hoy, llevaba cinco años sin participar en la vida política, pero su personalidad todavía divide a los serbios entre quienes le ven como defensor de los intereses nacionales y quienes le culpan de la mala situación política y económica de Serbia.
"Milosevic se va, y espero que finalmente se vaya también un tiempo de penas, divisiones y de mal. Con su muerte la historia quedará privada de la verdad plena sobre su responsabilidad en eso", declaró el presidente de Serbia y Montenegro, Svetozar Marovic.
"Ante el país hay muchas tareas serias de cuya solución dependerá el futuro de todos los ciudadanos, y esa es la prioridad a la que deben volverse tanto los ciudadanos como las instituciones de Serbia y Montenegro", apeló Marovic en un aparente intento de prevenir una eventual radicalización de la escena política nacional.
Milosevic, de 64 años, fue encontrado muerto hoy en su celda en las dependencias del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), en La Haya, donde estaba siendo juzgado desde 2002 por crímenes de guerra en Bosnia, Croacia y Kosovo.
El proceso al ex presidente había sido interrumpido en varias ocasiones por sus problemas cardíacos e hipertensión crónica, y en febrero pasado había pedido al TPIY que le permitiera viajar a Moscú para ser atendido en un instituto de cirugía cardiovascular para ser tratado por especialistas rusos, pero la petición le fue denegada.
Serbia se encuentra ahora bajo fuertes presiones de la comunidad internacional para que complete la cooperación con el TPIY y capture y entregue a todos los prófugos acusados de crímenes de guerra, si quiere proseguir por la vía de acercamiento a la Unión Europea (UE) y la OTAN.
"Desde este momento, toda la política de Serbia debe cambiar. Todos los que en Serbia mencionen la cooperación con el TPIY deberán responder ante su pueblo", fue hoy el mensaje de Vladimir Krsljanin, del comité de defensa de Milosevic.
El Partido Socialista de Serbia (SPS), que Milosevic fundó, y sus antiguos aliados en el poder del ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS), responsabilizaron al TPIY de la muerte de Milosevic.
El SPS pidió que Milosevic sea enterrado en la Alameda de las Grandes Personalidades del cementerio de Belgrado, y ya llamó junto con el SRS a sus partidarios a congregarse en masa en los funerales del ex presidente "que logró defender los intereses nacionales y estatales" en el juicio en La Haya.
Los oponentes a la política que personificó Milosevic temen que su muerte podría dificultar el proceso en Serbia de afrontar el pasado y que "las fuerzas retrógradas", todavía fuertes, intenten aprovechar esa circunstancia para "devolver a Serbia al pasado y crear desconfianza hacia la comunidad internacional".
El ascenso político de Milosevic comenzó a finales de la década de los 80 del siglo pasado; siguieron las guerras de desintegración de la antigua federación yugoslava tras las que Serbia se fue quedando cada vez más aislada y presionada.
En octubre de 2000 se vio obligado a reconocer la derrota electoral ante masivas manifestaciones de los ciudadanos serbios en Belgrado, y las fuerzas democráticas sucedieron en el poder a su régimen autoritario.
Ahora, muchos en Serbia coinciden en que la muerte del ex presidente en su celda en La Haya no contribuirá a la estabilidad del país, y que será difícil impedir una "radicalización" de la escena política nacional.
Este es un año de grandes retos para Serbia, ya que se decidirá el futuro estatuto de la provincia independentista serbia de Kosovo, y también el futuro de la unión estatal serbio-montenegrina en un referéndum de independencia en Montenegro.
Además, Belgrado tiene que entregar antes de abril al TPIY al ex comandante militar serbobosnio Ratko Mladic, acusado junto con el ex líder político serbobosnio Radovan Karadzic de genocidio y otros crímenes cometidos durante la guerra bosnia (1992-1995), incluida la matanza de unos 8.000 varones musulmanes en Srebrenica y el asedio de Sarajevo.
Están todavía prófugos Zdravko Tolimir y Stojan Zupljanin, también acusados de crímenes durante la contienda bosnia, y Goran Hadzic, quien "desapareció" de su casa en Serbia poco después de ser publicada la acusación contra él en 2004 por crímenes contra civiles durante la guerra de Croacia.
Otro acusado prófugo reclamado por el TPIY es Vlastimir Djordjevic, general de policía serbio acusado de crímenes en Kosovo y que se cree escondido en Rusia.
Con motivo de la muerte de Milosevic, el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, se limitó a declarar que "en momentos como este, se dejan de lado las diferencias políticas y otras, según una costumbre nacional", y sólo expresó su pésame a la familia de Milosevic y su partido.
Dijo además que el Gobierno "pedirá al TPIY un informe detallado" sobre lo sucedido. EFE
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