San Francisco . El mundo del cómic cierra toda una era en su historia: Carlitos y Snoopy verán hoy, lunes, la luz por última vez y millones de personas que, durante 50 años siguieron sus aventuras en más de 3.000 diarios del mundo, les dirán, apenados, adiós.
La imagen del perro-escritor, tecleando en su máquina de escribir sobre el techo de su caseta cierra una historia de casi 50 años que primero los norteamericanos y luego millones de personas de todas las edades en todo el mundo han seguido a diario.
A partir de mañana, martes, los distribuidores del cómic empezarán a mandar a sus suscriptores historietas que fueron hechas en 1974. Viñetas que siguen vigentes y no se han pasado de moda, pero que ya no serán ese saludo diario nuevo y fresco con el que cada mañana el dibujante Charles Schulz sorprendía al mundo.
Schulz, enfermo de cáncer, anunció hace 20 días que iba a dejar de dibujar a sus personajes. "Aunque me encuentro mejor después de la operación -escribió- quiero concentrarme en mi salud y en mi familia, sin la presión de una hora de cierre diaria".
Su retirada fue noticia de primera página en los principales medios de comunicación y motivó incluso una declaración oficial del presidente de EEUU, Bill Clinton.
Y no era para menos, porque Schulz ha contribuido como nadie a que los millones de hombres y mujeres de este mundo reflexionen sobre el inmenso valor de las cosas pequeñas de esta vida.
Cuando la moda de los cómics en boga estaba llena de super héroes, con dibujos realistas e historias de acción, la aparición de Carlitos, el 2 de octubre de 1950, con su cabeza redonda, su ingenuidad y su vida normal y corriente, sin el menor acontecimiento extraordinario, fue un revulsivo.
La propuesta era tan nueva que Schulz tuvo dificultades para introducir su tira, que empezó a salir en 7 periódicos estadounidenses y ahora llega a casi 3.000 diarios escritos en 21 idiomas diferentes que se publican en 75 países.
En aquellos primeros años, Schulz era un dibujante joven que nadaba contra corriente. Uno de sus editores, que no consiguió entrar en el mundo fantástico de Snoopy y sus amigos, le llegó a sugerir que fuera retirando ese personaje de los dibujos.
Afortunadamente, Schulz siempre se tomó sus historietas como algo personal y no permitió que nadie le condicionara.
Mantuvo a Snoopy y con ello dejó para la historia del humor uno de los personajes más originales y queridos del mundo.
De hecho, Snoopy, el perro aventurero de Carlitos, había sido elegido "mascota del siglo" por los norteamericanos, unas semanas antes de que Schulz tuviera que ser ingresado con urgencia en el hospital a causa de una hemorragia interna.
Schulz nunca dejó que otras personas dibujaran sus personajes y escribió personalmente todos los guiones.
Carlitos, Snoopy, Lucy, Sally, Linus y los demás han sido sus criaturas. Niños que nunca crecieron y nunca se pasaron de moda, porque vivieron siempre "con los sueños que están en el fondo del alma de todas las personas".
De esta forma, el dibujante creó unos personajes sólidos y coherentes que han podido sobrevivir sin problemas a pesar de las transformaciones que han cambiado de arriba a abajo el panorama de la sociedad mundial en los últimos 50 años.
Carlitos -Charlie Browm en inglés-, es un líder incomprendido, que no se rinde aunque nunca consiga lo que se propone pero que ha contado con el cariño incondicional de un público de todas las edades.
Mas popular fuera de Estados Unidos ha sido Snoopy, la mascota de Carlitos, que ha vivido las aventuras imaginarias de todo niño desde el tejado de su caseta de madera.
Y con ellos, la psicóloga Lucy, incapaz de seguir las reglas del béisbol o la pequeña Sally, siempre en busca de la ayuda de su hermano mayor o Linus, que sigue aferrado a su manta de bebé.
Todos ellos terminan hoy sus aventuras, pero no su vida, porque las historietas de Carlitos son un clásico y están destinadas a sobrevivir a su autor y a sus admiradores de hoy.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.