
Las películas zoológicas son una saga interminable en el cine y, de alguna manera, las más atractivas son aquellas con canes como protagonistas, como sucede ahora con El perro bombero (2007), dirigida por Todd Holland; aunque, para decirles la verdad, aún extrañamos la entereza y el sentido más realista de los viejos filmes con dos inolvidables animales caninos: Lassie y Rin-Tin-Tin .
Ahora se trata de Rex (hasta el nombre es poco original), quien es una estrella canina en Hollywood y, por esto mismo, padece de los males de muchos actores de carne y hueso, quienes caen fácilmente en el divismo. Un día, durante una filmación, hay un accidente y lo dan por muerto, pero Rex solo está perdido en una ciudad, con una pinta de pordiosero que no es jugando.
En ese pueblo, Shane (Josh Hutcherson), joven de 12 años, se pasa en broncas con su padre Connor (Bruce Greenwood), como sucede siempre con los adolescentes.
Este padre soltero es el capitán de una estación de bomberos con escasos recursos. Un día se anuncia un incendio, precisamente donde se refugia Rex, salvado por Connor. Luego, se le pide al jovencito Shane que encuentre a los dueños del perro. Es cuando vemos que la suerte de Rex quedará ligada con el cuerpo de bomberos.
El filme pasa por situaciones humorosas que uno agradece; pero lo cierto es que el filme peca por simplista, por su poca originalidad. Esta película parece una sirena de bomberos, pero apagada. La trama incorpora contradicciones menores entre los personajes (incluido el perro) para darle alguna tensión al filme, pero todo se resuelve de manera aséptica. ¡Claro que hay incendios!, pero el filme no prende en el ánimo de uno.
Las actuaciones son poco convincentes, excepto la del can o canes que hayan ocupado.
La película es de carácter familiar, más bien para chamacos.
Es entretenida si la vemos con benevolencia, y, como es costumbre, juega entre cierto ternurismo (para conmover al espectador) y alguna diversión (la travesura cómica). Por ahí llega a la consabida moraleja sobre el valor de la amistad, del cariño y del respeto para un final feliz.