Barcelona (España), 4 jul (EFE).- Una anciana de 85 años, Josefa Civiac, ha permanecido desaparecida durante tres días hasta que la perra de la familia, una cocker llamada Saixa, la encontró ayer, sana y salva, en un barranco de difícil acceso donde había caído y al que el can llegó siguiendo el rastro de la mujer.
La anciana, que ha reconocido que el único temor que la asaltaba durante estos días era que no la vinieran a buscar, se encuentra ahora ingresada en el Hospital de San Celoni, en Barcelona, a pesar de que no tiene heridas de gravedad y sólo presenta signos de deshidratación y algunos rasguños en los brazos.
Su hijo, Francesc Puig, ha explicado a EFE que el pasado lunes por la mañana, la mujer salió a pasear, como hacía todos los días, por los alrededores de la masía (casa de labor) familiar de Can Pruna, situada en una zona boscosa de un municipio de la provincia de Barcelona, y que denunciaron su desaparición unas horas más tarde, al ver que la anciana no regresaba a su domicilio.
La policía y los bomberos, junto a familiares y a voluntarios de la localidad iniciaron una búsqueda infructuosa por los alrededores hasta que ayer, tres días después de su desaparición, el hijo de la anciana decidió salir a buscarla con Saixa.
"Los equipos de rescate había ampliado el radio de búsqueda a otros sitios y yo decidí entrar en el bosque, a pesar de que era muy poco probable que mi madre hubiera ido allí, porque está muy sucio y frondoso y no entramos nunca", ha explicado Francesc Puig.
A pesar de ello, el hombre cogió a la perra, una cocker canela de ocho años que, al contrario de lo que sucede con la mayoría de perros de esta raza conserva su cola, y salió al bosque con un zapato de su madre que dio a oler al animal.
"La perra iba y venía -ha dicho Puig-, hasta que una vez tardó más en volver. Cuando llegó me dio la impresión de que había encontrado algo, por lo que le di a oler de nuevo el zapato y Saixa volvió al mismo sitio".
Mientras tanto, en el fondo del barranco, de unos 25 metros de profundidad, la mujer había visto ya a la perrita y le pedía que fuera a buscar a su hijo.
"Gracias a ella estoy viva, es muy guapa y me quiere mucho, siempre está conmigo", ha explicado a EFE la anciana, que ha reconocido haber pasado mucha sed pero no miedo: "Nunca he sido miedosa, sólo temía que abandonaran la búsqueda y que no me vinieran a buscar".
La anciana entró en esa zona del bosque a recoger ramas para encender fuego, pero se precipitó barranco abajo y, a pesar de sus intentos por salir de allí, la humedad y la cantidad de hojas que habían en el suelo hacía que resbalara y que volviera a caer una y otra vez al fondo.
Josefa Civiac reconoce que ha vuelto a nacer y, aunque no sabe el tiempo que pasó en el fondo del barranco, sí recuerda que estuvo "tres noches estrelladas, preciosas, en que me entretenía mirando el firmamento". EFE
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