
Tras décadas de campañas nudistas, la Policía brasileña permitirá el topless en Río de Janeiro, donde lucir los senos durante el carnaval es aplaudido, pero en la playa es pecado.
Aunque Río de Janeiro, el principal destino turístico de Brasil, es internacionalmente famoso por su imagen "liberal" y explota sin tapujos su mítica sensualidad, tumbarse en la arena con los senos desnudos es considerado como un "atentado al pudor".
La buena noticia para los naturistas cariocas llegó esta semana por boca de un teniente coronel de la Policía Militar, que prometió no encerrar en el calabozo a las mujeres que practiquen topless .
"Los tiempos cambiaron. La desnudez parcial es permitida hasta en desfiles de modas, pero no puedo permitir la desnudez total", dijo a los periodistas el oficial Mauro Teixerira, el nombrede la ley en la Playa de la Reserva, en la exclusiva zona de Barra da Tijuca.
El avance, que los nudistas brasileños consideran del tamaño de un minúsculo sujetador, resulta significativo para Rosimari Moura, una carioca que el año pasado pagó su bronceado con un arresto.
El secretario de Medio Ambiente de Río de Janeiro, Mauricio Lobo, asegura que desde el escándalo por la detención de Moura, las cosas cambiaron y aunque no está reglamentado el topless es permitido.
"No tiene sentido prohibirlo; es un hecho aceptado desde el año pasado de manera informal", dijo a EFE. "Ahora, el nudismo total es diferente, debe practicarse en zonas especiales, bien señalizadas y con difícil acceso donde nadie pueda sentirse ofendido".
Playa idónea
Solo una playa apartada en la zona oeste de Río de Janeiro cumple con esas condiciones.
Como sea, la filosofía naturista y su expresión nudista son hoy en día una práctica difícil de frenar, opina Eduardo Menses, editor de la revista Naturis , cuya circulación, a la postre, está prohibida en todo el estado de Río de Janeiro.
"Es absurdo que una mujer pueda amamantar a un niño en público, pero esos mismos senos no puedan ser mostrados en una playa", dijo Menses. "Todo el mundo debería poder andar sin ropa. El cuerpo no es algo para esconder ni para avergonzarse; es solo la armadura de nuestro interior".
Según sus cálculos, el naturismo es practicado en Brasil por unas 500.000 personas. La oferta turística especializada atrae todos los años a millares de visitantes, principalmente alemanes, canadienses y estadounidenses, en ese orden.
"El naturismo en Brasil se encuentra en fase de fuerte expansión. Somos el país de Latinoamérica que arrastra más turismo naturista", dijo Menses a EFE.
Fue precisamente en una isla de Río de Janeiro donde arrancó el nudismo brasileño en los años 60. Aunque pasaron cuatro décadas, hay quienes parecen no haberse enterado, opinó.
"Resulta demasiado contradictorio: bambolear los senos durante el carnaval es considerado una experiencia cultural", declaró. "Hacerlo natural y tranquilamente en una playa es un crimen", agregó el editor.
Durante las coloristas "fiestas paganas" previas a cada Cuaresma, bailarinas prácticamente desnudas encaramadas en carros alegóricos son aplaudidas frenéticamente en el Sambódromo , donde las autoridades municipales tienen un palco de honor.
En la práctica, Río de Janeiro es uno de los paraísos del turismo sexual en Brasil, donde las denuncias de pedofilia son frecuentes.
De acuerdo con la legislación brasileña, el medio ambiente es un bien público para uso del pueblo y ese fue el argumento utilizado por el diputado ecologista Fernando Gabeira para impulsar en 1996 una "ley de áreas para el nudismo".
La norma establece que el naturismo, que utiliza el nudismo como forma de desarrollo de la salud física y mental, no es delito si se practica en áreas autorizadas.
En la práctica, el grado de tolerancia queda a criterio de las autoridades regionales y municipales. Ahí es donde intervienen los guardianes del orden como el teniente coronel Teixeira.
"Vamos a orientar a los naturistas para que se comporten, de lo contrario, evaluaremos qué hacer con ellos", advirtió.