IAN MICHAEL SMITH guardará los mejores recuerdos de su debut cinematográfico en la película Simon Birch (El gran Simón). Sobre todo porque tuvo que interpretar a un personaje muy especial en su particularidad física: el pequeño más pequeño alguna vez registrado en la historia del Gravestown Memorial Hospital
El jovencito actor (de Chicago) tenía la responsabilidad de comportar "algo distinto" (su tamaño) para recrear "algo mágico" en el héroe trágico de la historia, tal y como se define en la novela de John Irving, A Prayer for Owen Meany, base de la película.
Para encontrar "su Simon", el director Mark Steven Johnson hizo cientos de audiciones, observó cientos de grabaciones y condujo cientos de llamadas abiertas en distintas ciudades de los Estados Unidos y también en Londres. Con tantas posibilidades, el realizador recurrió a una de las primeras, a la presencia pequeña y vigorosa de Ian Michael Smith.
Ian padece el síndrome de Morquio, desorden de las enzimas que afecta el sistema circulatorio, respiratorio, muscular y esquelético. A quienes sufren esa enfermedad les hace falta una enzima que descompone los carbohidratos complejos. Como resultado, sus huesos, ligamentos y articulaciones se desarrollan de manera anormal. Los síntomas incluyen fatiga, dolor y -por supuesto- enanismo.
Con esas dificultades como características, Ian Michael asumió un personaje físicamente igual, para orgullo de la gente tocia (enana) que sabe salir adelante y para admiración de todos.