Washington, 4 abr (EFE).- La cadena de mando iraquí está debilitada y Sadam Husein no muestra un control efectivo de su ejército, afirmó hoy el Pentágono, al indicar que continúa la lucha por asegurar el completo control del aeropuerto en Bagdad.
Unidades estadounidenses se dirigen al aeropuerto para reforzar los contingentes que llegaron allí la noche pasada, mientras fuerzas de la infantería de Marina continúan avanzando sobre la capital iraquí desde Al Kut, en el sureste del país.
"La coalición cuenta con un número importante de efectivos en el Aeropuerto Internacional de Bagdad, y vamos a empezar a aumentar nuestro grado de control en las áreas vecinas. Seguimos con enfrentamientos esporádicos en los terrenos del aeropuerto y limpiando los edificios", explicó hoy el subdirector de operaciones del Estado Mayor Conjunto, el general Stanley McChrystal.
En una rueda de prensa ofrecida en Washington junto a la portavoz del Petágono, Victoria Clarke, McCrystal subrayó la importancia de la toma del aeropuerto de Bagdad, "tanto psicológica como por su posición cercana a la capital, que nos permite tanto acercarnos a ella como rodearla".
Según el general, la Guardia Republicana ha perdido buena parte de su capacidad de combate: de sus seis divisiones originales se han desarticulado dos, la Bagdad y la Medina, y las cuatro restantes han visto su capacidad "degradada significativamente. Ya no se parecen en nada a cómo empezaron".
El militar no hizo alusión a las afirmaciones de Bagdad, que asegura que ha destruido once tanques y ocho vehículos Blindados Medios de Ruedas (BMR) del Ejército de EEUU.
La importancia estratégica de la toma del aeropuerto, explicó, se debe tanto a una cuestión psicológica y a su cercanía a Bagdad como a las instalaciones que rodean el complejo.
Los refuerzos que envía el Mando Central proceden de la 101 División Aerotransportada y de un batallón de ingenieros.
El objetivo sería tratar de recuperar la pista, de casi cuatro kilómetros de longitud, a fin de basar allí los helicópteros de ataque y transporte de la 101 División, de cara a la siguiente fase de la guerra, que puede ser un combate urbano en Bagdad.
Las tropas en camino se unirán a los contingentes de la 3 División de Infantería (actualmente unos 1.500 soldados) que llegaron la pasada noche al aeropuerto, situado a unos 16 kilómetros al suroeste del centro de Bagdad, y se hicieron con el control e las instalaciones.
Según McChrystal, las tropas iraquíes presentan una defensa "incoherente" de la capital.
"No vemos un mando y un control efectivos que partan de él (Sadam Husein). Vemos cierto tipo de control y mando, pero el efectivo, el que normalmente emana de la cúpula del régimen, no ha sido aparente en el campo de batalla", explicó el general.
La televisión iraquí emitió hoy unas imágenes en las que se ve a Sadam Husein, vestido de uniforme y con pistola al cinto, pasear por las calles de Bagdad mientras le aclama un grupo de simpatizantes que le rodea.
Según McChrystal, es "interesante" que el presidente iraquí -"si está vivo"-, tenga "la necesidad de pasear por la calle para demostrarlo".
El Pentágono restó importancia también a las amenazas iraquíes de usar esta misma noche tácticas no convencionales: "hemos aprendido a esperar lo inesperado", aseguró McChrystal.
En una rueda de prensa en Bagdad, el ministro de Asuntos Exteriores iraquí, Nayi Sabri, había advertido que sus tropas recurrirán a maniobras "no convencionales" contra los efectivos estadounidenses, aunque descartó el uso de armas de destrucción masiva.
"Aunque usen armas químicas o biológicas -explicó Clarke-, no van a variar el curso de esta campaña. Estas armas pueden ser una molestia, pero no tienen el potencial para cambiar el curso de la guerra". EFE
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