
Ya no son simples "cubrecanas" que sirven a las mujeres para disimular el paso de los años sobre sus cabellos. Ahora, los tintes son parte de los dictados de la moda que asumen las jovencitas, los muchachos y hasta los hombres adultos, quienes antes los miraban como algo muy femenino y ya los adoptaron como propios.
Todos ellos y ellas tienen objetivos similares al adoptar un tinte: realzar sus atributos físicos, cambiar su apariencia o seguir la moda de un look más atrevido.
Sea cual fuere el propósito, el asunto no es un juego, y el precio de experimentar puede ser muy alto. Si el cambio no resultó, usted tendrá que soportar este por varias semanas con todas sus consecuencias, o pelarse a rape.
Por eso es tan importante asesorarse, buscar un producto adecuado, y dar al cabello el cuidado necesario una vez que se ha teñido.
Generalmente se trata de un costo económico cuando se paga por un tinte que no da resultado, pero también puede ir más allá: desde un salpullido por alergia al químico, hasta la pérdida de una buena cantidad de pelo porque el producto ya estaba vencido.
Por tal motivo, el estilista Paúl Alfaro recomienda consultar a un profesional en la materia antes de teñirse el cabello, aunque las personas también pueden realizar ese procedimiento en sus casas (véase el recuadro Hágalo usted .)
¿Cómo elegir?
Lo primero que debe saber al comprar un tinte, es que su cabello difícilmente adoptará el mismo color que presenta la modelo fotografiada en la caja del producto.
Más aún, "las muestras que aparecen en los catálogos de las diferentes marcas están hechas sobre cabello decolorado, de modo que el tinte jamás se verá igual en el pelo de una persona que tiene su color natural", explica Alfaro.
Así, para elegir un tinte es necesario fijarse primero en las tablas que aparecen al reverso de las cajas y en los muestrarios, donde se sugiere cuál puede ser el resultado de cada tono, según el color de base que posea el cabello.
También es muy importante buscar un tono acorde con el color de la piel y de los ojos. "En las personas de piel blanca se ven bien casi todos los colores. Si tienen los ojos claros es ideal que busquen tonos rojizos. A las morenas no les lucen los rubios, por eso es mejor que utilicen castaños, caoba, rojizo o marrón", detalla la estilista Magda Jiménez.
Sin embargo, es probable que estos criterios no cuenten para muchos jóvenes que solo buscan un toque llamativo y a la moda: los tonos "fantasía", como el amarillo, el rojo, el morado y el azul, están ahora al servicio de cualquier sexo y color de piel.
Color en mano
Una vez elegido el color, conviene pensar bien si se quiere un tinte permanente, uno semipermanente que dura unos dos meses o un enjuague, que se elimina cada vez que se lava el cabello.
En cualquier caso, antes de teñir el pelo es necesario asegurarse de que la persona no es alérgica al producto. Generalmente, la prueba consiste en colocar un poco de tinte en el brazo o detrás de la oreja y dejarlo por unos diez minutos: si aparece un salpullido u otra reacción alérgica, será mejor quedarse con el color natural.
Jiménez advierte que algunos tintes requieren un proceso más complicado que otros. "Es más sencillo si se trata de un color oscuro. En cambio, si se quiere poner un tono claro sobre una base oscura, casi siempre es necesario reducir el pigmento natural del cabello con un polvo decolorante y peróxido", detalla la estilista, dueña del salón Imagen y estilo.
Según dice, en el caso de los colores "fantasía" es indispensable decolorar casi por completo el cabello. Además, estos tintes suelen ser más costosos que los normales y el color se mantiene por menos tiempo.
Alfaro agrega que los tintes naturales no son permanentes ni permiten aclarar el cabello: solo dan un tono distinto. Algunas personas prefieren tales productos porque no contienen sustancias químicas, pero el experto afirma que los tintes artificiales no dañan el cabello, a menos que este no reciba los cuidados necesarios.
"Una vez que ponemos un químico en el cabello, ya no lo podemos tratar como si fuera natural, sino que debemos buscar productos adecuados para su nueva condición", afirma.
Los especialistas aconsejan lavar dos veces por semana el cabello teñido, así como utilizar acondicionador e hidratante para evitar la resequedad a causa de los químicos. Varias marcas ofrecen champús especiales para mantener el color del tinte y afirman que dan hasta un 30 por ciento más de durabilidad.
En todos estos productos, la persona puede llegar a invertir entre ¢8.000 y ¢12.000 mensuales, según la marca. El costo aumenta si, como recomienda Jiménez, se recurre a un tratamiento quincenal para mejorar la estructura del cabello.
Finalmente, después del primer tinte es necesario teñir las raíces del cabello cada cuatro o cinco semanas; así, nadie notará la diferencia entre lo propio y lo extraño.
Hágalo usted
Si quiere teñir usted mismo su cabello, consulte antes a un experto y siga los pasos que se indican a continuación. No intente decolorarlo con agua oxigenada u otros productos, ya que puede dañarlo severamente.
Busque un tinte adecuado para su color de base, asegúrese de que el producto no esté vencido y realice la prueba de alergia.
No lave su cabello el día en que se va a teñir, pero debe tenerlo sin laca, gel u otros productos. Póngase una camiseta vieja o una bolsa de plástico para que su ropa no se manche.
Siga al pie de la letra las instrucciones que brinda el producto para mezclar y disolver el tinte. Utilice en todo momento los guantes que contiene la caja.
Divida el cabello en cuatro partes y sujete cada una con prensas.
Deje sin teñir la distancia de unos cuatro dedos a partir de la raíz y empiece a teñir desde allí hasta las puntas, ya sea con una brocha, un peine o los dedos. Mantenga el tinte puesto por 20 minutos.
Al cabo de 20 minutos, comience a poner el resto del tinte en la raíz y el espacio que quedó sin teñir. Deje que el tinte penetre por otros 15 minutos y haga un masaje suave en el cabello para que el color se fije bien.
Lávese muy bien el cabello con champú y con el rinse que acompaña al tinte. Es preferible usar agua fría.