El hombre con el sombrero de copa y una calavera en la mano es quien permite prestarle oídos al Backspacer .
No, esto no es un acertijo; es totalmente literal. El noveno álbum de estudio de Pearl Jam, el Backspacer , es interactivo y en esa imagen, del hombre con sombrero de copa, se hace ¡clic! para oír a uno de los discos más esperados del año.
Algo sospechoso había en el aire, por no decir que todo indicaba que Pearl Jam se traía algo entre manos, cuando hace un par de meses la banda puso en línea un juego para que los fans encontraran las nueve ilustraciones que iban a formar parte de la carátula del disco.
Las nueve ilustraciones, colaboración entre Tom Tomorrow y la banda, son en realidad puertas de entrada para funciones diferentes del Backspacer (Vea las ilustraciones en esta nota).
Esa “interactividad” es el reflejo de un Pearl Jam que se muestra ahora fresco, renovado y hasta colorido y alegre.
Cuando el disco entra en la computadora aparecen seis banderas que indican seis idiomas: inglés, francés, italiano, alemán, español y japonés. Tras escoger uno de los lenguajes, se ven las nueve piezas al estilo cómic, que abren rutas para ver fotos, conciertos, bajar protectores de pantalla o, bien, poder escuchar Backspacer .
Al corriente. Con esta movida, Pearl Jam sacó la cara. Aunque esté a punto de cumplir 20 años, aunque es la máxima sobreviviente del grunge , una veterana y casi ejemplar único de una especie en extinción, la banda se puso al corriente de los tiempos modernos. Ahora le sigue el ritmo a los que ahora beben de un mercado que ni existía 19 años atrás cuando Pearl Jam tenía sus mieles con Alive , Garden o Jeremy .
La industria actual tiene apetito, exige más que buen música y eso estresa. Así que había muchas expectativas para el Backspacer .
No era para menos, ya que es el sucesor de Pearl Jam (2006), un álbum que tuvo potentes canciones y retomó la fuerza de la cual hizo gala la banda en sus tres primeros lanzamientos: el adoradísimo y recién reeditado Ten (1991), el Vs (1993) y el Vitalogy (1994).
Las variables con las que Pearl Jam tenía que jugar no eran insignificantes. Por un lado, cocinar el álbum, que sería el antecedente más fresco para cuando la banda cumpla dos décadas, lo cual sucederá en el venidero 2010. No podía ser entonces algo del montón.
Por otra parte, Pearl Jam tenía la presión de hacer un disco que no fracturara las esperanzas de sus fieles fans –que al fin y al cabo les perdonarían cualquier desliz– y que no le diera pie a la crítica de tildarlos de poco creativos o de músicos maduros jugando de jovencillos.
The Fixer , sencillo que apareció el 24 de agosto en formato digital y el 7 de setiembre en CD, removió emociones. Tuvo dos efectos: amado por unos, odiado por otros.
De todo el álbum, The Fixer es el único corte de ese tipo, una especie de isla demasiado happy para una banda pilar de aquel género sombrío y un tanto depresivo que es el grunge . Quizás por eso, por demasiado luminoso, despellejaron a The Fixer en muchos foros, pero, de forma generalizada, se le dio el beneficio de la duda a Pearl Jam, pues por un solo tema no se podía juzgar todo un álbum. O sea, a Pearl Jam se le respeta.
Aún con el sabor dulce-amargo que iba dejando The Fixer debutó de número uno en el top ten de rock de iTunes y subió rápido en listas de la revista Billboard .
¿Feliz, feliz? El punto con Backspacer es que Eddie Vedder (voz, guitarra), Jeff Ament (bajo), Stone Gossard (guitarra), Matt Cameron (batería), y Mike McCready (guitarra) vuelven al ruedo con un sonido, contra todo lo imaginado, alegre y limpio.
Del tema uno, Gonna See My Friend , explosivo en términos de energía, a la canción cinco, Just Breathe , hay algo casi lúdico en cuanto al abordaje. En Just Breathe , por ejemplo, hay un dejo folk no solo por el uso de la guitarra y la interpretación de Eddie Vedder con coros que arrullan , sino por la presencia de viola, violines y chelos; vientos y sin batería.
Just Breathe es una balada sensible: Como estamos sentados solos/ sé que algún día debemos partir canta Vedder.
A partir de Amongst the Waves y hasta The End , redundantemente el que cierra, este álbum remite al Pearl Jam que todos conocen.
Es en Amongst the Waves y en Unthought Known –que recuerda a Alive – , donde regresan los riffs y la comunión entre una esquizofrénica guitarra y una potente batería, que tanto importan en la formulación de la fuerza de Pearl Jam,
Que Pearl Jam no ha envejecido y enfrenta un sonido rock and roll - punk-garage lo demuestra Supersonic que empieza, se sostiene y termina con la energía arriba.
En Supersonic es quizás donde está la clave de que lo que le pasó a Pearl Jam para llegar a esta diversidad y libertad sonora: agarré el ritmo / pero el reloj seguía lento afirma la letra como indicando que ante el cambio, uno se adapta o muere.
Esta bien pensado este Backspacer : del estado alterado de Supersonic, Pearl Jam pasa a Speed of Sound y a Force of Nature , dos rock and rolls con dejos leves de hard rock bastante bien encaminados hacia lo alternativo, donde lo melódico sigue dejando espacio para un sonido callejero y crudo, pero definitivamente, controlado.
No hay nada fuera de lugar, nada que Brendan O’Brien dejara a la libre, no por nada produjo cuatro de los primeros álbumes de la banda y la remasterización de su detonante álbum debut Ten .
Los tiempos han cambiado a tal grado para la banda que produjo Backspacer en tiempo récord, un mes en estudio, y no los casi cuatro años que demoró para Pearl Jam .
La santa verdad es que el misterio de este disco está dictado desde que arranca en Gonna See My Friend : ¿ Quieres escuchar algo triste?/Somos víctimas del deseo (...) Quiero sacudir esto/antes de retirarme . Y si esta es una premonición, hay que aceptar que Pearl Jam hizo la mejor de sus malacrianzas.