El tenor italiano Luciano Pavarotti dedicó el sábado su canto a los dioses mayas en las ruinas del sagrado templo de Chichén Itzá, en el sudeste de México.
Unas 15.000 personas, entre 7.000 privilegiados asistentes, organizadores y agentes de seguridad civil y policial, rodearán al célebre cantante en su concierto presentado como "Voces de Yucatán".
El recital será televisado en directo para 220 países desde la famosa zona arqueológica ubicada a medio camino de la moderna autopista que une las ciudades de Mérida y Cancún.
Pavarotti interpretará 15 piezas, entre ellas siete de Giacomo Puccini y una todavía no revelada obra mexicana en el templo prehispánico erigido por los mayas a Kukulcán, dios del Infinito.
Lo acompañará la Orquesta Sinfónica del Teatro de Bellas Artes de la Ciudad de México, dirigida por el maestro húngaro Januzs Acs, y alternará con él la soprano (también italiana) Carla María Izzo y el flautista Andrea Grimanelli.
"Es un privilegio estar aquí, en estos monumentos que significan tanto para ustedes y para la humanidad entera", dijo el voluminoso tenor al instalarse el jueves en un lujoso hotel de la cadena Mayaland situado cerca del lugar.
La empresa construyó en tiempo récord, expresamente para su ilustre huésped, un exquisito complejo de dos plantas, con dos suites en cada piso y "con toda clase de elementos de comodidad y seguridad", afirmó su gerente, Fernando Barbachano.
Una esplendorosa cocina fue también acondicionada para el artista y su comitiva. "Pavarotti es un gourmet y requiere de adecuados elementos de cocina porque él prepara sus alimentos con sus chefs", explicó a Reuters el funcionario.
Mobiliario de hierro, puertas talladas en maderas de cedro y caoba y otras decoraciones trabajadas por artesanos de la zona, con relucientes motivos mayas, conforman la decoración de las suites que hospedarán al tenor, agregó.
Centenares de trabajadores concluían el viernes, en febril carrera contra reloj, el montaje del escenario a cielo abierto en la zona arqueológica.
Dos torres de 20 metros de altura, como parte de la escenografía, y otras cinco para los equipos de audio fueron erigidas en el templo.
Además de la repavimentación de la única vía de acceso a las ruinas y la reforestación de las áreas adyacentes, cinco campos de fútbol aledaños a la zona fueron acondicionados como estacionamientos para esperados 500 autobuses especiales que transportarán a los espectadores desde Mérida y Cancún.
Contingentes de la Policía Federal de Caminos fueron desplazados cada 10 kilómetros de la autopista Mérida-Chichén Itza-Cancún como parte de un ruguroso operativo que custodiará al espectáculo, sus protagonistas e ilustres invitados.