Nueva York (AP). Tiene al mejor jugador del mundo, Ronaldinho. A su técnico Carlos Alberto Parreira le sobran piezas en todos los sectores de la cancha. Y viene de ganar la eliminatoria de Sudamérica, la Copa Confederaciones y la Copa América, en la que presentó su segundo equipo.
Parece trillado pregonarlo, pero el favorito del próximo mundial es Brasil. Por más que el torneo se juegue en Europa.
Un sexto campeonato mundial luce como algo inevitable para los brasileños. Se trata de un panorama totalmente opuesto al de hace cuatro años, en la antesala al mundial de Corea-Japón.
Brasil había llegado a Asia bajo un manto de dudas tras sufrir como nunca para clasificarse dentro de Sudamérica y se fue con su quinta corona y Ronaldo consagrado como máximo goleador.
Ahora, toda lista de candidatos para ganar el título en Alemania 2006 tiene a Brasil firmemente plantada en la cima.
El único país en el mundo que puede llegar con las máximas expectativas y decir que va a ganar el mundial es Brasil, afirmó Bruce Arena, el técnico de Estados Unidos. Todos los demás tienen la esperanza de tener un buen sorteo y jugar bien.
Pero son varios los equipos que han llegado a un mundial con la chapa de favorito que no puede perder y terminaron decepcionando. Eso lo pueden atestiguar la Colombia de 1994 y la Argentina de 2002.
El propio Parreria dice que el favoritismo pasa al olvido una vez en la cancha y que la historia de los mundiales está regada con varios ejemplos.
Muchos favoritos volvieron para casa sin el título, como Hungría en 1954 y Holanda en 1974, sostuvo. De aquí a junio, nos vamos a aburrir de ver entrevistas desde todas partes del mundo con gente diciendo que Brasil es el gran favorito. Eso no nos va a servir de nada.
Tampoco hay que olvidarse del factor territorial del certamen dentro de seis meses.
Habría que remontarse a la copa de Suecia en 1958 para encontrar al único equipo no europeo que se coronó campeón en el Viejo Continente. Y ese fue precisamente Brasil, cuando ganó el primero de sus cinco títulos.
Un triunfo europeo dejaría el saldo igualado 9-9 en la pulseada que mantiene con las selecciones sudamericanas.
Para bajar de su pedestal a Brasil se apuntan varios.
Argentina quiere redimirse de su amarga eliminación de primera ronda hace cuatro años. Alemania le apuesta a su condición de anfitrión. Inglaterra saca pecho diciendo que han armado su mejor equipo en décadas.
Holanda, Francia, Italia, España y la República Checa también empacarán una buena muda de ilusiones en sus maletas.
Son 14 europeos contra Brasil y Argentina, advirtió Parreira
Leipzig, en el este de Alemania, será el escenario donde el próximo viernes se dilucidará la conformación de los ocho grupos en los que se repartirán los 32 equipos.
La clave de todo es la adjudicación de las ocho cabezas de series. De momento, Alemania y Brasil tienen esa etiqueta.
Alemanes y brasileños serán acomodados en los grupos A y F, de modo que los rivales de la anterior final sólo podrán toparse entre sí en otro partido por el título, el 9 de julio en Berlín.
El mismo presidente de la FIFA Joseph Blatter ha mencionado que Argentina estará entre las cabezas de serie, a anunciarse tres días antes del sorteo.
Ello implica que solo faltan distribuirse cinco plazas.
La FIFA sostiene que los resultados previos de las selecciones pesan en la determinación, pero también influirá el vilipendiado escalafón del organismo rector del fútbol.
El consenso general apunta a que Francia, Italia, Inglaterra y Holanda cuentan con los méritos para quedar como cabezas de series, si se apela estrictamente a la primera fórmula.
Pero si el ranking de la FIFA termina inclinando la balanza, pues la República Checa (2), España (6), México (7) y Estados Unidos (8) estarían entre los beneficiados.
Las cabezas de series no sólo dependen del ranking de la FIFA, sino también de los resultados que obtuvieron en los mundiales de 1998 y 2002, dijo Blatter el mes pasado.
El dirigente suizo incluso sugirió que selecciones como Holanda, Inglaterra e Italia no tienen nada asegurado.
Se imagina a una Holanda, rejuvenecida desde que Marco van Basten asumió como técnico, cruzándose en el mismo grupo con los anfitriones o Brasil?
Algo similar ya pasó en Corea-Japón 2002, cuando Argentina e Inglaterra se encontraron en una zona que completaron Suecia y Nigeria.
Una de las novedades del próximo mundial es que cuatro de los cinco representantes de Africa son debutantes (Angola, Costa del Marfil, Ghana y Togo), tras dejar en el camino a países que venían haciendo ruido como Nigeria y Camerún. El otro es Túnez, que va a su cuarta copa.
No son los únicos que irán por primera vez a un mundial. Trinidad y Tobago lo hace por la CONCACAF, que en forma inédita tendrá cuatro equipos, con Costa Rica, Estados Unidos y México repitiendo por segunda edición consecutiva.
A causa de transformaciones y conflictos políticos, Europa aporta tres nuevos: la República Checa, Serbia-Montenegro y Ucrania.
Sólo faltará uno de los siete equipos que han ganado el título a lo largo de 17 torneos, y ese es el caso de Uruguayos.
El conjunto sudamericano, campeón en 1930 y 1950, quedó fuera en un repechaje ante Australia, que vuelve al mismo país donde jugó su único mundial previo, el de Alemania 1974.
Su técnico es el holandés Guus Hiddink, el mismo que llevó a su país natal y a Corea del Sur a las semifinales en los dos mundiales anteriores.
Un ejemplo de que la condición de local ayuda lo fue Asia, cuando los coreanos dejaron atónito a medio mundo al llegar a las semifinales, mientras que Japón avanzó a los octavos. Esta vez, sin embargo, que eso se repita en Alemania se antoja bastante difícil.