París, 24 dic (EFE).- La Fiscalía del Tribunal Militar de París investigará la presunta "complicidad en el genocidio" de Ruanda del Ejército francés, al que seis supervivientes de las masacres de 1994 acusan de violaciones, asesinatos y colaboración en el intento de exterminio de los tutsis por parte de los hutus.
El Ministerio Público anunció anoche la apertura de una investigación tras la denuncia presentada en febrero pasado por seis ruandeses por presunta "complicidad en genocidio y/o complicidad en crímenes contra la humanidad".
Los supervivientes prestaron declaración en Kigali el pasado noviembre ante la juez de instrucción del Tribunal Militar, Brigitte Raynaud, que investigaba la posible participación de soldados franceses en un genocidio que, según la ONU, provocó la muerte de 800.000 personas en Ruanda, la mayoría de ellas de etnia tutsi, a manos de los hutus.
Relataron la implicación en el genocidio de tutsis de soldados franceses destacados en el país con la misión encargada por la ONU de crear una zona humanitaria segura en la zona de Murambi, al sureste de Ruanda.
La Fiscalía ha tenido en cuenta dos de los seis testimonios, al considerar que los otros cuatro testigos no habían sufrido daños directos y personales, indicaron fuentes judiciales.
Los abogados de los denunciantes consideran que en el futuro los otros cuatro testimonios también podrán ser tenidos en cuenta.
Durante los interrogatorios, Auréa Mukakalisa, que tenía 27 años en el momento de los hechos, aseguró que "milicianos hutus entraban en el campo y designaban a los tutsis que los militares franceses estaban obligados a sacar".
"Vi a militares franceses matar ellos mismos a tutsis utilizando cuchillos de grandes dimensiones", aseguró.
El otro testimonio retenido por la Fiscalía es el de Inocent Gisanura, que tenía 14 años en 1994 y que relató como los soldados franceses que debían proteger los campos asistían subidos en sus vehículos y "sin hacer nada" ante los "asedios y persecuciones" a los que eran sometidos los tutsis por parte de los hutus.
"Se trataba de franceses, hablaban francés, eran blancos y llevaban una bandera francesa en la manga", aclaró.
Aunque la denuncia de los testigos data del pasado mes de febrero, hasta ahora la Fiscalía se había negado a abrir una investigación que deja en mal lugar al Ejército francés, el único que se encontraba en Ruanda en 1994, cuando la minoría tutsi era objeto de persecución por parte de los hutus.
Francia desplegó en ese país 2.500 soldados para crear una zona humanitaria segura, lo que dio lugar a la denominada operación Turquesa.
Las autoridades militares galas siempre han negado su responsabilidad en el genocidio.
Cuando la prensa publicó los primeros testimonios acusatorios contra el Ejército, la ministra francesa de Defensa, Michele Alliot-Marie, salió a la palestra para defender la actuación de los soldados.
"Pienso que es inadmisible que los militares franceses puedan ser acusados de esta manera y por cosas que la mayor parte de las veces son completamente peregrinas", subrayó.
Alliot-Marie recordó que Francia fue "la única potencia que tuvo la valentía de enviar militares para intentar parar el genocidio e intentar limitar al máximo sus efectos".
El Tribunal Militar investigará unos hechos que los parlamentarios franceses ya estudiaron en una comisión de investigación que concluyó en 1998 y que exoneró a Francia del genocidio ruandés, aunque dejó ciertas dudas al referirse a "un error global de estrategia" y aludir a ciertas "disfunciones institucionales".
Los letrados de los ruandeses afirman que dicha comisión parlamentaria se estrelló contra el secreto de defensa y no pudo entrar de lleno en la depuración de responsabilidades. EFE
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