Los bailarines jóvenes hacen oscilar sus cuerpos con movimientos rápidos hacia adelante y hacia atrás. Levantan y mueven sus manos una y otra vez, en procura de coordinar y pulir sus movimientos cada vez más, mientras siguen las instrucciones del director de la coreografía. Este cuadro no tendría nada de singular sino fuera porque todos los bailarines son muchachos sordos con edades comprendidas entre los 18 y los 23 años.
Resueltos a romper con el silencio, compartían entre ellos el anhelo de expresar aquello que piensan y sienten por medio de actividades culturales como el teatro y la danza.
Por ello es que decidieron que la mejor manera de agruparse era fundando un grupo cultural, y es de ahí de donde surge la idea de crear la Compañía Nacional de Teatro de Sordos, que es el primer grupo cultural de este tipo en el país y en el resto de Centroamérica.
Leonel López, Paul Dinarte, Cristian Ramírez, Randolph Vásquez, Jorge Cortés, Ingrid Picado, Johann Vindas, Víctor Hugo Delgado y Maleidi Moya son los nombres de los nueve jóvenes que conforman el grupo artístico.
"Nosotros nos conocemos bien desde hace seis años, cuando estudiábamos en el Colegio México y en la Centeno Güell y seguimos siendo amigos" dijo Leonel López, fundador y director de la compañía.
Su primer trabajo es una coreografía llamada Uno-Desde el Silencio, en la cual participan junto a las bailarinas Doris Campbell y Florencia Chaves del grupo de danza Los Denmedium, y que fue presentada el pasado sábado en la conclusión del XVI Festival de Coreógrafos Graciela Moreno.
El director del montaje, Jimmy Ortiz, expresó que cuando se enteró de que el grupo de jóvenes pensaba formar una compañía, se esforzó en conocerlos y ver si podía trabajar con ellos. "Me han enseñado mucho, pues me ha sorprendido la rapidez y facilidad con que estos muchachos aprenden la coreografía, pues tienen una mayor habilidad para seguir los gestos. Estos muchachos son muy buenos y yo mismo me quedo asustado de verlos bailar tan bien", explicó Ortiz.
Los jóvenes también se encuentran practicando para presentar la obra de teatro Camino hacia el Norte de Isabel Allende, que fue adaptada por Leonel López para ser interpretada por sordos. En esta obra han contado con la colaboración de Julio Silesky, y planean presentarla en un congreso internacional de sordos que se realizará el próximo año en Costa Rica.
"Nuestro objetivo es llegar a ser tan buenos como un grupo de teatro de sordos que hay en México" expresó, con convicción, Leonel López.
¿Y qué opinan los jóvenes de su primera experiencia con el arte? "Estamos muy contentos, y esto nos ha aumentado la confianza en nosotros mismos pues sabemos que podemos lograr grandes cosas si queremos. Jimmy nos ha ayudado mucho a mejorar nuestra calidad" expresó Randolph Vásquez. "Estamos encantados con el arte, pues sentimos la necesidad de expresarnos, con la ventaja de que la gente puede apreciar nuestro trabajo y disfrutarlo" mencionó, por su parte, Víctor Hugo Delgado.
"El lenguaje de la danza y el de los sordos es muy cercano, pues es gestual y cargado de muchos significados, y tanto ellos como yo nos sentimos contentos porque nos entendemos muy bien", añadió Jimmy Ortiz.