Ciudad del Vaticano . El Papa emprende el próximo día 20 su viaje a Tierra Santa, considerado el más importante de su pontificado y que tiene como fondo el difícil proceso de paz en Oriente Medio, las disputas sobre Jerusalén y las relaciones entre judíos, cristianos y musulmanes.
36 años después de que Pablo VI pisase Tierra Santa, Juan Pablo II acude por primera vez como Pontífice peregrino a los lugares ligados a la historia de la Salvación, de la vida, pasión y muerte de Cristo.
Aunque el Vaticano y el Papa han dicho en numerosas ocasiones que el viaje no tiene motivaciones políticas y que sólo se trata de una peregrinación en una fecha muy importante para los cristianos, el 2000 aniversario del nacimiento de Cristo, la visita coincide con la reanudación del proceso de paz entre israelíes y palestinos.
Además, se produce una semana después de que Juan Pablo II entonara un "mea culpa" por los pecados cometidos por la Iglesia durante los siglos, considerado por sectores israelíes como "demasiado tibio" en la condena del holocausto.
Juan Pablo II ya ha condenado en numerosas ocasiones la persecución de los judíos durante el nazismo y denunció que muchos cristianos no se comportaron, para evitar el holocausto, como corresponde a un seguidor de Cristo.
Los israelíes esperan la visita que Juan Pablo II realizará al Mausoleo del Holocausto, en Jerusalén, y están convencidos de que en el discurso que pronunciará hará una firme condena del antisemitismo y un verdadero "mea culpa" por los males causados por los cristianos a los judíos.
El viaje también se produce un mes después de que el Vaticano y los palestinos firmaran un acuerdo sobre la situación de la Iglesia en la zona controlada por la Autoridad Nacional Palestina, un especie de "concordato" y en el que se incidía en la necesidad de una "solución equitativa" para Jerusalén.
El Vaticano siempre ha abogado por un estatuto especial para Jerusalén como ciudad santa de las tres religiones monoteístas, judía, cristiana y musulmana.
La petición de la Santa Sede, que no es nueva, como precisó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, fue rechazada de plano por las autoridades israelíes, que insistieron en que Jerusalén siempre será la capital, indivisible, de Israel.
Israel se anexionó la parte oriental de Jerusalén en 1967. Los palestinos exigen recuperarla para capital de su futuro estado independiente.
Algunas facciones palestinas han manifestado en los últimos días que el Papa, cuando visite Belén u otros lugares bajo control de la Autoridad Nacional Palestina, debe condenar "la anexión" de Jerusalén por parte de Israel.
El anciano Papa, de casi 80 años, llegará a Tierra Santa a través de Jordania. Allí, seguirá las huellas de Moisés, visitará el Monte Nebo, donde éste vio la Tierra Prometida antes de morir.
Celebrará una misa en el estadio de Amán y acudirá a la zona de Wadi Al Jarrar, en el valle del río Jordán, donde según la tradición Juan el bautista bautizó a Jesús.
No será el único lugar del Jordán que visitará. Irá a una zona cercana a Jericó, bajo control israelí, donde también se afirma que está el lugar donde Jesús fue bautizado.
Desde Jordania, país donde los cristianos son minoría, se trasladará hasta Tel Aviv, y, desde allí, a Jerusalén, con lo que habrá cumplido el gran deseo de su pontificado: pisar los lugares donde transcurrió la vida de Jesús.
El "cuartel general" lo pondrá en la Ciudad Santa y desde allí se trasladará a Belén, Nazaret, Cafarnaún, Koracim y Tagha, en Galilea.
Los momentos más sugestivos del viaje serán las misas que celebre en el Monte de las Bienaventuranzas, a la que se esperan asistan decenas de miles de personas, en la plaza de la basílica de la Anunciación en Nazaret, en la basílica de la Natividad de Belén y en el Santo Sepulcro de Jerusalén.
Otros momentos destacables serán las visitas al Muro de las Lamentaciones y al Mausoleo del Holocausto, y su entrevista con el gran Mufti de Jerusalén.
Este es el nonagésimo primer viaje que realiza fuera de Italia Juan Pablo II, quien también desea visitar durante este año Jubilar Damasco y Atenas tras las huellas de Pablo, el apóstol de los gentiles.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.