México. "México lindo, que Dios te bendiga", dijo Juan Pablo II en su despedida de los miles de fieles que le acompañaron en la beatificación de dos mártires indígenas, la última ceremonia de su visita a México.
"Me voy pero no me voy. Me voy pero no me ausento porque, aunque me voy, de corazón me quedo", dijo el Papa profundamente emocionado e interrumpido constantemente por vivas y aplausos de las cerca de 25.000 personas que abarrotaron la Basílica de Guadalupe, que despidieron a Juan Pablo II con el tradicional "Cielito Lindo".
"Me ha causado una profunda alegría espiritual (estar en México). Doy gracias a Dios y a su Santísima Madre", dijo el Papa.
"Gracias a todos los que habéis preparando mi visita cuidando todos los detalles; gracias a los que con tanto cariño me habéis recibido en las calles de esta ciudad; a los que habéis venido desde lejos; a los que habéis escuchado y aceptareis el mensaje que os dejo, a los que rezáis tanto por mí", concluyó el Sumo Pontífice.
Miles de personas estallaron en lágrimas y formaron un espontáneo coro para entonar eslóganes como "Juan Pablo, mi guía, quédate quince días", "Juan Pablo II, te quiere todo el mundo" y "Oaxaca y todo México queremos al Papa", entre otros .
El Sumo Pontífice, que portaba hoy una estola blanca, azul y roja, regalo de una comunidad indígena, salió de la Basílica en un andador móvil y repartiendo bendiciones entre los fieles.
Se introdujo con dificultad en el "papamóvil" y la caravana tomó la ruta del aeropuerto de Ciudad de México, a lo largo de la cual se agolpan cientos de miles de mexicanos para despedir al Santo Padre.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.