El papa Juan Pablo II consiguió ayer un nuevo baño de multitudes en su primer día de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), al reunir a 500.000 jóvenes en el Campo de Marte de París, a los que calificó de "esperanza del mundo", en medio de muestras de afecto de la concurrencia.

El Papa, de 77 años de edad, calificó estas duodécimas Jornadas de "nueva etapa" de su "vasto itinerario recorrido con los jóvenes", en un discurso ante el presidente francés, Jacques Chirac, quien acudió a recibirlo al aeropuerto junto a las más altas dignidades eclesiásticas francesas.
"Mi venida a París marca un nuevo paso en un tipo de gran jornada que he hecho con jóvenes de todo el mundo en los últimos 12 años en un constante y renovado intercambio con ellos", dijo el Papa al presidente Chirac.
Juan Pablo II, que llamó al festival una "amplia reunión de esperanza", señaló que los jóvenes enfrentan una búsqueda de bienestar espiritual y físico en un mundo afectado por la violencia, el desempleo y la pobreza.
Chirac elogió al Pontífice polaco por su cercanía a la gente joven y afirmó que "son esperados alrededor de un millón de fieles" en la misa de clausura de las JMJ, el próximo día 24, que será oficiada por el Santo Padre en el hipódromo parisiense de Longchamp.
El pasado martes, en la inauguración de las JMJ, presidida por el arzobispo de París, Jean-Marie Lustiger, las autoridades de París (la ciudad que acoge oficialmente al Santo Padre) estimaron en unos 350.000 los jóvenes que asistieron al acto, un "éxito" según la propia Iglesia francesa.
Tras su llegada a París, a primera hora de la mañana, Juan Pablo II acudió al Palacio del Elíseo para la recepción en su honor a cargo del presidente Chirac. Posteriormente se dirigió a la Explanada de Las Libertades y Derechos Humanos, frente a la Torre Eiffel, una ceremonia de homenaje al padre francés Joseph Wresinski, fundador de un movimiento de defensa de los excluidos.
El punto culminante de la visita papal fue la "fiesta de acogida" que los centenares de miles de jóvenes le tributaron en el Campo de Marte, al pie de la torre Eiffel.
A tono con juventud
No obstante, las encuestas de opinión mostraban que el pueblo francés creía que el Papa no estaba a tono con los jóvenes.
Un sondeo realizado por el instituto IFOP para el semanario L'Evenement du Jeudi reveló que 59 por ciento de 1.000 personas encuestadas calificó al Pontífice de "conservador" o "retrógrado".
Por su parte, una encuesta de CSA para el diario católico La Croix arrojó que 65 por ciento de los jóvenes franceses respondió que la religión tenía poca o ninguna importancia en su vida.
El programa del Papa no se atuvo exactamente a los actos previstos. Juan Pablo II, que parecía fatigado y conmovido, llegó con retraso a la explanada donde desde horas antes lo esperaban los jóvenes cristianos a ritmo de gospels en inglés e intervenciones musicales en vivo de carácter folclórico.
Juan Pablo II leyó con tono cansado su mensaje de agradecimiento a los participantes, en el que resaltó que los jóvenes son "la esperanza del mundo" e hizo un repaso a las anteriores JMJ, más numerosas que esta edición de París.
Por el momento, el Papa mantiene su intención de rendir hoy un homenaje en privado, al fundador del movimiento antiabortista en Francia, el profesor Jerome Lejeune, visitando su tumba, a pesar de las críticas que ha desencadenado esta decisión, según informaron el jueves fuentes de su entorno.
El profesor Jerome Lejeune, genetista fallecido en 1994, que había identificado en 1959 el cromosoma responsable del mongolismo, era amigo íntimo del Papa, y su organización "Dejádlos vivir" se convirtió en uno de las principales movimientos antiabortistas franceses.
Las JMJ reúnen oficialmente a más de 300.000 jóvenes católicos, que desde el pasado martes afrontan un programa cargado de actividades de catequesis, encuentros ecuménicos, misas al aire libre y vigilias nocturnas.
Atraído por los hispanohablantes
La llegada de Juan Pablo II a la Jornada Mundial de Juventudes, en el Campo de Marte, tuvo una calurosa acogida de medio millón de jóvenes de 140 países, entre ellos 91 de Costa Rica, que lanzaron sus gorras al aire y agitaron cientos de banderas, entre las que sobresalieron la francesa, la española y las de diversas naciones latinoamericanas, incluida Cuba.
Entre la multitud de asistentes a la semana de la XII Jornada Mundial de la Juventud sobresalían estandartes de la Virgen de Guadalupe y fotos gigantes de Santa Teresita de Lisieux, joven, mientras la cantante estadounidense Dee Dee Bridgewater interpretaba la canción espiritual negra Oh Happy Day!, coreada por la multitud.
En la explanada del Campo de Marte, con la torre Eiffel dominándola con su colosal masa metálica, los jóvenes esperaban a Juan Pablo II, quien llegó al lugar en el papamóvil, acompañado del cardenal arzobispo de París, Jean Marie Lustiger, y del arzobispo de Ais-en-Provence, Louis Marie Billé, presidente de la Conferencia Episcopal gala.
El Santo Padre, quien previamente se había reunido con el jefe del Estado francés, Jacques Chirac, agradeció a los franceses la "hospitalidad generosa" con la que le han acogido a él y a los miles de jóvenes que participan en estas jornadas.
En su primer encuentro masivo con los asistentes, Karol Wojtyla se refirió en español a la "peregrinación a veces dura y exigente" de los más de 20.000 jóvenes de España y América Latina, que según las estimaciones oficiales acudieron a París.
En este encuentro, Juan Pablo II se mostró más ágil y expresivo que por la mañana, animado por los jóvenes, que le saludaron en diversos idiomas, uno de los cuales le dijo en francés: "Gracias, Santo Padre, por lo que eres, por lo que dices y por lo que haces", coreado con vivas de sus compañeros.
El Pontífice dijo a la juventud: "Como signo de vuestra diversidad de orígenes y de culturas habéis escogido el arco iris, y con él expresáis vuestra acción de gracias por las alianzas de Dios con la creación hasta la alianza definitiva, sellada por la sangre del Salvador."
Durante su encuentro con los jóvenes, un niño se aproximó a Juan Pablo II y sacó de una bolsa una paloma blanca que emprendió el vuelo y se encaramó a la cumbre del podio.
Juan Pablo II, cuya visita está rodeada de un impresionante dispositivo policial, sorprendió a los agentes encargados de su seguridad al mezclarse entre los jóvenes a los que dio su bendición en medio de un gran revuelo de periodistas, prelados y fuerzas del orden.
En tanto, el Gobierno de Estados Unidos confirmó ayer que permitirá el viaje de personas a Cuba con motivo de la visita del Papa a ese país del 21 al 25 de enero del próximo año.
"Vamos a tramitar las solicitudes", dijo el portavoz del Departamento de Estado, James Rubin. Hasta el momento no se ha recibido ninguna solicitud.