Belén . El Papa visitó hoy el campo de refugiados de Deheise, donde se encuentran diez mil palestinos, ante quienes hizo un llamamiento a la comunidad internacional y a los líderes de Oriente Medio para afrontar el problema y señaló que siempre ha sido solidario con el sufrimiento de este pueblo.
"Considero muy importante esta visita, espero que sirva para llamar la atención sobre vuestros continuos sufrimientos. Durante todo mi pontificado me he sentido muy cerca y solidario con los padecimientos del pueblo palestino", afirmó el Papa.
Para los palestinos, la visita tiene un gran valor, ya que, dicen, supone el reconocimiento implícito del derecho de sus compatriotas que viven en la diáspora (Israel y otros Estados) a volver a su patria, Palestina.
En esa línea se mostró el dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Assad Rahmann, encargado de recibir al Papa, ante quien reivindicó el derecho inalienable de su pueblo a una patria, y acusó a Israel de pretender crear un Estado "puro" con los territorios confiscados a los palestinos.
El campo de Deheise, de 35 hectáreas, está a unos tres kilómetros de Belén.
Sus moradores vinieron de 46 pueblos destruidos por el ejército israelí en 1948, durante la primera guerra árabe-israelí derivada del reparto de Palestina.
Los alojamientos son rudimentarias casas de cemento, algunas incluso sin ventanas.
Este campo es uno de los diez existentes en Cisjordania, que en total acogen a 352.668 palestinos, según datos de Naciones Unidas.
En la franja de Gaza, la otra zona bajo control palestino, hay otros ocho campos, que albergan a 717.000 palestinos.
"Habéis sido privados de muchas cosas que representan necesidades fundamentales de la persona humana: casas adecuadas, asistencia sanitaria, educación y trabajo. Pero sobre todo tenéis el triste recuerdo de quien ha tenido que abandonar no sólo los bienes materiales, sino también la libertad y la cercanía de los parientes", dijo el Papa a los refugiados.
Añadió que estas gentes también se han visto obligadas a abandonar sus ambientes y tradiciones culturales que han sido los pilares de sus vidas.
Agradeció el trabajo que realiza el organismo de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), pero precisó que queda mucho por hacer.
Asimismo denunció las condiciones de degradación en las que muchas veces los refugiados se ven obligados a vivir, el alargamiento de situaciones que son difícilmente tolerables y el hecho de que las personas desalojadas sean obligadas a permanecer durante años en los asentamientos.
"Ante todo ello es urgente encontrar una solución justa a las causas que están en la base del problema", subrayó el Papa, que agregó que sólo un compromiso decidido por parte de los líderes de Oriente Medio y de toda la comunidad internacional, "visto como servicio al bien común", podrá poner fin a las situaciones por las que atraviesan esas personas.
El Papa prosiguió su discurso con un "llamamiento" a la comunidad internacional para una mayor solidaridad y para afrontar "este desafío".
"Me dirijo a los líderes políticos, para que pongan en práctica los acuerdos alcanzados y prosigan hacia la paz que anhelamos todos, para llegar a la justicia que es un derecho inalienable.
El Obispo de Roma les dijo que no deben pensar que por la situación que atraviesan "son menos importantes" a los ojos de Dios y les recordó que el "Hijo de Dios" nació en Belén en un pesebre y que fueron los pastores de la zona los primeros que recibieron el mensaje celestial de paz y esperanza para el mundo.
La estancia del anciano pontífice en territorio palestino concluyó con una visita a la residencia del líder palestino, Yaser Arafat, donde volvió a saludar a la esposa del mandatario, Suha, y conoció a la hija de ambos, Zahwa, de cinco años.
Suha destacó ante los periodistas que siguen al Papa que de las manifestaciones que hoy hizo el Pontífice destacaría su petición de que se respeten las resoluciones de Naciones Unidas sobre los derechos de los palestinos.
El alcalde de Belén, por su parte, Hannah Nasser, afirmó a la prensa que está convencido de que, visto como el Papa besó hoy la tierra donde nació Jesús, el día que se proclame el Estado palestino la Santa Sede será la primera en reconocerlo.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.