Santiago de Chile, 28 mar (EFE).- El proyecto de inscribir como patrimonio de Chile unas 286 variedades de papas de la sureña isla de Chiloé continuará pese a las afirmaciones de Perú, respecto del origen peruano del tubérculo.
Así lo afirmó hoy Andrés Contreras, impulsor de la iniciativa y profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Austral de Chile, situada a 835 kilómetros de Santiago.
"Este proyecto trata de inscribir lo que es propio del país. Son variedades que han crecido y se han desarrollado, han evolucionado en el nivel nacional, y lo que se trata es de inscribirlo en el Registro de Variedades del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG)", explicó Contreras en conversación con Radio Cooperativa.
Esto se hace, agregó Contreras, "para evitar que cualquier persona inescrupulosa, lo inscriba a su nombre y diga que ese material le pertenece y quiera exigir pago por ello".
El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Oscar Maúrtua, afirmó hoy que la papa es originaria de su país y consideró fuera de lugar la pretensión chilena de declarar a este tubérculo como patrimonio nacional.
Respecto de ello, Andrés Contreras, subrayó que el proyecto no afirma que el tubérculo sea de origen exclusivamente chileno, sino que sólo busca resguardar aquellas variedades domesticadas del sur de Chile.
"Hay un centro principal de domesticación de la papa que es en la meseta peruano-chileno-boliviana-argentina, donde los pueblos aymaras y quechuas que en aquellos tiempos no tenían los límites que hoy día tienen estos países, domesticaron la papa y la hicieron para el consumo", precisó Contreras a la emisora chilena.
Según explicó el académico entre las variedades que se consumen en Perú como las que se cultivan en Chile hay diferencias tanto en el plano físico como en el genético.
Además dijo que hay datos que señalan que hace 13.000 años ya se consumía la papa en Chile, mientras que los datos peruanos tienen señas de su cultivo desde hace 8.000 años.
Las muestras de las 286 variedades de papa chilota se encuentran protegidas en el Banco Genético de la Universidad Austral, material que ha sido colectado, identificado por follaje y flor, y conservado por investigadores y estudiantes de esa Casa de Estudios.
Para finalizar, el tubérculo deberá ser caracterizado según los descriptores de la Unión Internacional para la Protección de nuevas Variedades de Plantas (UPOV sus siglas en francés) y que el SAG considera para el registro de variedades en el país. EFE
pg/bg