Ciudad del Vaticano. El Papa Juan Pablo II expresó hoy su esperanza en que la jornada de oración interreligiosa por la paz, que se celebrará mañana en la localidad italiana de Asís, contribuya a orientar las decisiones de los gobernantes del mundo hacia la justicia y el perdón.
Juan Pablo II viaja mañana a la ciudad de San Francisco de Asís, junto a líderes de las doce religiones más importantes del mundo, para rezar por la paz y subrayar el compromiso de que "jamás se utilice el nombre de Dios para la violencia".
El Pontífice aprovechó la tradicional audiencia general de los miércoles en el Vaticano para trazar los objetivos de la cita "franciscana" más allá de su intrínseco significado espiritual.
"Confío en que esta iniciativa -dijo- contribuya a orientar los ánimos y las decisiones hacia sinceros y valientes propósitos de justicia y de perdón, porque si es así habremos contribuido a consolidar las bases de una paz auténtica y duradera".
El Papa y los representantes cristianos, judíos, musulmanes, budistas, sintoístas, confucionistas, jainistas, hinduistas, zoroastras, sijs, tenrikyo y de las religiones tradicionales africanas viajarán a Asís, a 200 kilómetros de Roma, en un tren especial que partirá de la estación del Vaticano a las 07.30 GMT.
Esta es la segunda vez que Juan Pablo II sale del Vaticano en tren. La primera fue en 1979, cuando utilizó ese medio de transporte para ir hasta un deposito de los ferrocarriles italiano en las afueras de Roma y celebrar una misa.
El convoy es un "intercity", con siete vagones, cada uno con 40 asientos, sin compartimentos, ni restaurante. El anciano Papa viajará en un vagón central, en el asiento número 71.
Una vez en Asís, en la basílica de San Francisco comenzará la Jornada de Plegarias por la paz en el mundo, convocada el pasado 18 de noviembre por Juan Pablo II tras los atentados terroristas del 11 de septiembre en EEUU y la posterior guerra en Afganistán.
El Papa invitó a todas las religiones a rezar "por la superación de las contraposiciones y para promover la auténtica paz", tras señalar como necesario que "cristianos y musulmanes, juntos, proclamen ante el mundo que la religión no debe nunca convertirse en un motivo de conflicto, de odio y de violencia".
En Asís los líderes religiosos se comprometerán a que nunca haya más violencia, guerras, ni terrorismo y subrayarán que en nombre de Dios las religiones sólo pueden llevar sobre la tierra justicia y paz, perdón y vida y amor.
Tras el compromiso, cada representante encenderá un cirio, como símbolo del mismo.
Este será el tercer encuentro de religiones que se celebra en Asís. El primero fue en 1986, cuando el Papa convocó a todos los líderes religiosos a rezar por la paz ante el peligro nuclear y el segundo en 1993, cuando se rezó por la paz en los Balcanes.
A la cita acudirán el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I; el metropolitano Pitirim, número dos del patriarcado de Moscú; el patriarca griego ortodoxo de Antioquía, Ignace IV Hazin, y representantes de los patriarcados ortodoxos de Alejandría, Jerusalén, Serbia, Rumanía, Finlandia, Bulgaria, Chipre, Albania y Polonia.
La presencia de Pitirim se considera muy importante y un cambio de opinión del poderosos patriarcado de Moscú, que en un principio pensó no enviar a nadie y luego se decantó por una delegación de segunda categoría. Aunque no supone el deshielo de las relaciones entre Moscú y el Vaticano algunos ven un primer paso.
También estarán representantes de la Comunión Anglicana, de la Federación Luterana Mundial, de la Iglesia Presbiteriana de Escocia y de la Alianza Batista Mundial
Por parte judía estará el rabino David Rosen, de Jerusalén. La delegación islámica es muy numerosa y de la misma forman parte dirigentes de Pakistán, Arabia Saudí, Líbano, Filipinas, Jordania, Argelia, Egipto, Libia y Turquía.
El Dalai Lama no acudirá por compromisos ineludibles, pero en su nombre estará Geshe Tashi Tsering, líder de los budistas británicos.
La delegación católica estará compuesta por 28 cardenales y numerosos arzobispos y obispos y representantes de Conferencia Episcopales de países afectados por el terrorismo o guerras, como España y Colombia.
El representante español será Juan María Uriarte, obispo de San Sebastián, ciudad vasca azotada por el terrorismo de ETA, y el colombiano será Víctor López Forero, arzobispo de Bucaramanga.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.