
PANAMA (AFP) Cuarenta años después de que los militares derrocaran al presidente Arnulfo Arias y se iniciara en Panamá un régimen que duró hasta la invasión norteamericana en 1989, la sociedad panameña sigue dividida sobre el legado, las víctimas y la figura del general Omar Torrijos.
El 11 de octubre de 1968 Arias fue derrocado. Sólo llevaba 11 días como mandatario elegido cuando oficiales de la Guardia Nacional, encabezados por Boris Martínez, mostraron su descontento por los cambios introducidos en las Fuerzas Armadas y dieron un golpe de Estado.
"Tiene (el golpe) una motivación eminentemente castrense, es decir, no hay una propuesta política al país", dijo a la AFP el catedrático de historia Luis Navas.
El general Torrijos, padre del actual presidente, Martín Torrijos, asumió la conducción del proceso en 1969 "al imprimir al país una política totalmente distinta tanto en el terreno económico como social y construir lo que podríamos llamar una nueva arquitectura para negociar la presencia colonial de Estados Unidos en Panamá", dijo el profesor Marco Gandásegui, de la Universidad de Panamá.
Hay quienes aseguran que el período militar fue una revolución encabezada por Torrijos que trajo al país cambios económicos y sociales, sobre todo para las capas populares, además de la recuperación del Canal de Panamá, pero otros sostienen que los militares acabaron con la democracia e impusieron el autoritarismo y la represión, con asesinatos y desaparecidos incluidos.
"Estas dos lecturas todavía están presentes y donde mejor se ve que las heridas siguen abiertas es en el caso de los muertos", dijo el sociólogo Raúl Leis, profesor de la Universidad de Panamá.
Los opositores al régimen militar reclaman por las víctimas y desaparecidos de esos años, mientras sus partidarios protestan por los muertos de la invasión y culpan a sus detractores de pedir la intervención norteamericana del 20 de diciembre de 1989, en la que fue capturado el dictador Manuel Antonio Noriega.
"Son dos cosas distintas que las quieren unir para confundir. Una cosa es la violación de los derechos humanos que fueron perpetradas a lo largo de los 21 años de dictadura y otra cosa son las víctimas de una invasión que produce una fuerza externa", dijo a la AFP Manuel Antonio Bernal, profesor de derecho y firme opositor al régimen militar.
"Panamá no ha superado el trauma que significó 21 años de dictadura y no encontramos todavía el umbral de la cristalización de una verdadera transición democrática", dijo Bernal.
Por el contrario, el profesor de historia Luis Navas aseguró a la AFP que hasta ahora "nadie de los que se beneficiaron de la invasión quieren asumir su responsabilidad de que fueron copartícipes de los destrozos y las víctimas que ocasionó la intervención estadounidense".
En ambos casos no hay un número oficial de víctimas, si bien se habla de entre 100 y 200 víctimas de la represión militar y de 400 a 3.000 de la invasión. Recientemente la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José, condenó a Panamá a indemnizar a la familia del opositor Heliodoro Portugal por su desaparición en los años 70.
"Creo que debemos dejar de lado el conflicto meramente emocional y la política de bandos. Tenemos que comenzar a ser más objetivos y si bien es importante investigar sobre las víctimas, tanto de la época militar como de la invasión, éstas son sólo un componente de la verdad", dijo a la AFP el escritor panameño Carlos Wynter.
Para Wynter también es importante estudiar la estructura económica y social del país en aquella época para entender por qué se produjo el golpe y la permanencia de 21 años de los militares en el poder.
Sin embargo, Raúl Leis considera que, según las encuestas, hay un espacio mayoritario que "podemos llamar del olvido, para quienes las fechas no les dicen nada" y están más interesados en pasar página.
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