Panamá (ACAN-EFE). Panamá es uno de los siete países latinoamericanos encaminados a reducir la pobreza extrema, a pesar de las desigualdades internas que dificultan el desarrollo social de los panameños.
Así lo señala el informe "Objetivos de desarrollo del Milenio: una mirada desde América Latina", presentado hoy en la capital panameña por Simone Cecchini, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), según una nota de prensa del Sistema de Naciones Unidas en Panamá.
El informe, preparado por los diferentes organismos de las Naciones Unidas con presencia en la región, analiza la situación en que se encuentran los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en América Latina y el Caribe.
Los ODM fueron adoptados en 2000 por los gobiernos de 189 países como un compromiso para combatir la desigualdad y mejorar el desarrollo humano.
Del documento se desprende que Panamá ha registrado un porcentaje de avance del 73 por ciento en la reducción de la pobreza extrema entre 1990 y 2006, situándose entre un grupo de siete países que superan el porcentaje de avance esperado para este año (que incluye a Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México y Perú).
Destaca que al 2004, el porcentaje de panameños viviendo en la extrema pobreza era del 16,6 por ciento.
Pero los informes de país sobre los ODM preparados por el Gabinete Social de la República de Panamá en 2003 y 2005 señalan que el país está en el grupo considerado como de desarrollo humano alto, en el que existen "grandes inequidades internas que dificultan el logro de las metas de desarrollo social".
Chile y Brasil son los únicos países latinoamericanos que ya han cumplido el objetivo de reducir la pobreza extrema a la mitad para el año 2015.
El informe indica que la región sigue rezagada en algunas de las metas del milenio como reducir la pobreza extrema a la mitad, universalizar la educación primaria y revertir el deterioro ambiental.
No obstante, reconoce que se avanzó en el combate al hambre, el mejoramiento de la equidad de género en la educación, el incremento del acceso al agua potable y la reducción de la mortalidad infantil.
El documento también hace énfasis en la elevada y persistente desigualdad en la distribución del ingreso e inequidades por lugar de residencia, etnia y género que persisten en la región.
Recalca que si no hay cambios en la distribución del ingreso se requerirán de altas tasas de crecimiento para alcanzar la meta de reducción de la extrema pobreza a la mitad para 2015.
Entre 1990 y 2006, la extrema pobreza se redujo desde 22,5 por ciento a 14,7 por ciento, lo que significa un 69 por ciento de avance respecto del 64 por ciento esperado, pero aún hay 79 millones de latinoamericanos viviendo en esta situación, según el informe.