DICEN QUE EL TIEMPO no perdona, pero no en todos los casos es cierto. Mientras el pasar de los años envejece a muchos, a otros se los salta o los fortalece: como a Paloma San Basilio, quien solo parece mejorar. Su voz sigue tan potente y flexible como siempre, y su belleza aún impresiona a varias generaciones.
Esta cantante española, quien tiene casi tres décadas de pasear su voz, se presentará en Costa Rica, esta vez con Skorpio, un espectáculo en el que ofrece temas de su último disco (del mismo nombre) y los éxitos más pedidos por el público. Así, canciones como Nadie como tú; La fiesta terminó; New York, New York; ¿Por qué me abandonaste?, y Beso a beso, dulcemente se combinarán con su nuevo material: un vuelo por boleros nuevos y clásicos, algunos inmortalizados en la época de oro de la música romántica.
En Skorpio, Paloma San Basilio rinde homenaje a los compositores que hicieron suspirar a millones de personas con su música romántica. Por eso, están presentes figuras como Armando Manzanero (No ha pasado nada, el primer sencillo del disco, y Te extraño), José Luis Perales (América), Consuelo Velázquez (Que seas feliz), Paz Martínez (Si me amaras) y hasta Michael Bolton (Cómo he de vivir sin tu cariño).
"El espectáculo, si lo viéramos como un cien por ciento, tendrá una tercera parte de música del nuevo disco y dos terceras partes de éxitos", aseguró Arnoldo Herrera, de la empresa Conciertos Internacionales.
Volando alto
Paloma San Basilio es una artista consolidada. Su carrera empezó como animadora de un programa de televisión, luego de estudiar un año de filosofía y letras, tres de sicología y un poco de ballet.
En 1975, Paloma grabó un casete, acompañada solo por su guitarra, con dos canciones originales de Roberta Flack y las envió a la casa discográfica Hispavox. De allí la llamaron para hacer unas pruebas y de inmediato fue contratada. Tres meses después había grabado dos "singles", y a mediados de ese mismo año salió su primer disco: Sombras.
Desde entonces, ha acumulado 24 producciones más. Esto se ha traducido en decenas de conciertos, de éxitos en las emisoras y otros logros. Por ejemplo, giras por América Latina, Estados Unidos y Canadá, y su mayor logro: el protagonismo de la ópera rock Evita, que se mantuvo en cartelera en el Teatro Monumental de Madrid de 1980 a 1982, y en el Teatro Tívoli, de Barcelona, por cuatro meses más. Con Evita también estuvo de gira en Puerto Rico, Estados Unidos, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Chile.
En 1985, la artista representó a España en el Festival de Eurovisión con el tema La fiesta terminó. Luego trabajó en varias obras musicales con Televisión Española y presentó el Festival OTI en Sevilla. Esto, sin dejar de lado las grabaciones de discos y las presentaciones en vivo.
El 3 de marzo de 1991 realizó un concierto con Plácido Domingo en el coliseo Arena, de Miami, ante 16.000 espectadores. Siguió grabando discos (el último, Skorpio, con Sony Music), y en octubre de este año volverá al teatro con Eliza Doolittle, la versión española del musical My fair lady.