La Reina de Inglaterra se vio obligada a abandonar su residencia oficial en el Palacio de Buckinghan tras detectarse en sus cañerías la bacteria que causa la enfermedad del legionario, informaron el viernes portavoces del Buckingham Palace.
El descubrimiento de la bacteria, que pudo haber tenido consecuencias graves para la familia real, tuvo lugar el pasado octubre, durante una inspección rutinaria de las instalaciones de agua caliente en el cuarto de baño que utiliza normalmente la soberana, adjunto a sus habitaciones.
Un portavoz del palacio informó de que "la bacteria de la enfermedad del legionario fue descubierta en octubre en las conducciones de agua. Inmediatamente se tomaron las medidas necesarias y el riesgo para la salud ha sido eliminado".
Añadió que no se facilitaría más información sobre el incidente.
La reina Isabel II y su esposo el duque de Edimburgo estaban en la residencia del palacio de Buckingham cuando se descubrió la bacteria, y se trasladaron de inmediato al castillo de Windsor, donde permanecieron cuatro días, el tiempo necesario para desinfectar las conducciones y depósitos de agua caliente del palacio.
Limpieza a fondo
Un grupo de especialistas inspeccionó las cañerías del agua caliente de los apartamentos que tienen en palacio otros miembros de la familia real, como la princesa Ana, el príncipe Andrés, duque de York, y el príncipe Eduardo, y concluyó que era necesario desinfectar todas las conducciones del palacio.
La temperatura del agua que circula allí fue elevada 70 grados centígrados, para eliminar la bacteria, que no resiste esas altas temperaturas.
Días después fue repetido el proceso, y se enviaron muestras del agua a unos laboratorios para su análisis. Como los resultados fueron negativos, se permitió a la familia real que ocupara de nuevo sus apartamentos.
La alarma por la presencia de la bacteria legionella en los cuartos de baño de la soberana fue mayor por la edad de la reina, 72 años, y de su esposo el duque de Edimburgo, 77.
La enfermedad del legionario, de la que cada año hay unos 200 casos en el Reino Unido, de los que 50 son mortales, reviste una mayor gravedad para las personas de edad avanzada.
Otro miembro de la familia real que podía haber sido afectado es la reina madre, de 98 años, que visita con frecuencia las citadas residencias palaciegas.
El palacio fue construido en 1677 por el duque de Buckingham, que lo denominó Buckingham House, y en 1761 lo compró el rey George III para que fuera su residencia en Londres.
Muchas de las conducciones de agua caliente fueron instaladas durante el reinado de la reina Victoria, a mediados del siglo XIX.
La enfermedad recibió ese nombre después de que fallecieron 29 miembros de la Legión Americana que participaban en una convención de veteranos en un hotel de Filadelfia (EE. UU.) en 1976.
Los científicos lograron aislar la bacteria y la identificaron como causante de una neumonía hasta entonces de origen misterioso.
La enfermedad comienza con los síntomas de una gripe leve, y continúa con fuertes dolores de cabeza y musculares, tos seca, fiebre y diarrea, que resultan en neumonía, la cual puede tratarse con antibióticos y otros cuidados en un centro hospitalario.