
Marquis había sido hipnotizada antes de que la operasen para extirparle la tiroides.
Un número creciente de pacientes quirúrgicos en el hospital belga Cliniques Universitaires St. Luc, en Bruselas, ha escogido la hipnosis y un anestésico local para evitar los efectos de la anestesia general.
Estos pacientes están sedados pero conscientes, y los médicos dicen que su período de recuperación es menor, como también lo es su necesidad de analgésicos. Este método solo es posible en determinados tipos de operaciones.
En el caso de Marquis, de 53 años, ella se imaginó estar cerca de la playa, una escena que su anestesista empezó a describirle susurrándole al oído diez minutos antes de la operación. La paciente recuerda haber oído a los médicos hablándole, pero dijo haberlos sentido como si estuvieran muy lejos.
“Me imaginaba el chapoteo de los dedos de los pies en la arena y los sentía cubiertos de agua”, dijo la paciente. Sintió una leve presión en el cuello con la primera incisión, pero aseguró que no le dolió.
Los médicos dicen que casi cualquier operación efectuada con un anestésico local puede funcionar con hipnosis y menor cantidad de analgésicos.
Sus defensores dicen que la hipnosis puede embotar la sensación de dolor y también reducir la necesidad de anestésico. Eso significa que los pacientes se recuperan más rápidamente y que los hospitales ahorran dinero, pero podría requerir que los médicos pasen más tiempo con los pacientes antes de la operación, con el objetivo de proceder con la hipnosis, y podrían necesitar una vigilancia más minuciosa durante la operación.
La técnica se ha popularizado en Bélgica y Francia en los últimos años. Algunos cirujanos plásticos y faciales en Alemania usan hipnosis, como también algunos cirujanos dentales británicos.
La Sociedad Francesa de Anestesiólogos considera a la hipnosis como un complemento válido de la anestesia para reducir la tensión, la ansiedad y el dolor. Debido a la demanda, la organización creó una filial sobre el asunto.
Fabienne Roelants, la médica anestesista de Marquis, describió la hipnosis como un estado de conciencia modificado. La mente del paciente va a un lugar placentero, pero el cuerpo permanece en la sala de operaciones.
Roelants agregó que, si los pacientes experimentan algún dolor durante la operación, los anestesistas inmediatamente le inyectan un analgésico.
“Si la hipnosis no resulta y se tiene abierto el abdomen o el pecho de alguien, el médico se encontraría en grandes dificultades”, manifestó George Lewith, profesor de investigaciones sobre la salud en la Universidad de Southampton.
Marquis recomienda la hipnosis a los pacientes que quieren evitar la anestesia, pero advirtió que no es para todos.
“Debe uno hallarse en el estado de ánimo adecuado, estar bien preparado y confiar en el equipo médico”, precisó, y añadió: “Si usted desconfía de la hipnosis y lo aterroriza pensar en que no funcionará, probablemente no resultará”.