Toronto (Canadá), 30 mar (EFE).- El ministro canadiense de Inmigración y Ciudadanía, Monte Solberg, negó hoy tras reunirse con el ministro luso de Asuntos Exteriores, Diogo Freitas do Amaral, que Canadá haya endurecido su postura hacia los portugueses que residen ilegalmente en el país.
En los últimos días la comunidad portuguesa en Canadá ha denunciado que las autoridades de inmigración han emprendido una campaña para la deportación inmediata de decenas de trabajadores que se encuentran ilegalmente en el país y que a los que en muchos casos se les da sólo una o dos semanas para abandonarlo.
Solberg mostró su extrañeza por la reacción de la numerosa comunidad portuguesa al considerar que "nada ha cambiado" en la política migratoria del nuevo Gobierno conservador desde su llegada al poder, a finales de enero de este año.
Tras su reunión con Freitas do Amaral, celebrada en Ottawa, Solberg afirmó a un grupo de periodistas canadienses que le parece un misterio por qué la expulsión de varias decenas de portugueses se ha convertido en un problema.
"Nosotros no hemos hecho nada para convertirlo en un gran problema y no estoy seguro por qué de repente se ha convertido en un problema, sobre todo dado que el número global de expulsiones ha disminuido en el último año", afirmó Solberg.
El ministro canadiense afirmó que de hecho el número de deportaciones "ha bajado de 400 a 160 en el año que acaba de terminar".
Solberg también indicó que el canciller portugués había solicitado la reunión con las autoridades canadienses para estar en contacto y buscar formas de asegurarse que Canadá sea "lo más justos posible con los trabajadores portugueses, tanto los que están aquí por medios regulares como los que están sin documentos".
Las autoridades portuguesas "están preocupadas por sus ciudadanos y lo entendemos. Son aliados y queremos que asegurarnos que somos lo más sensibles posible pero también entienden que a la hora de aplicar nuestras leyes no tenemos favoritismos", señaló.
A pesar de las palabras conciliadoras del ministro Solberg, la tensión entre Ottawa y Lisboa se puso de manifiesto hoy cuando el ministro Freitas do Amaral se negó a mantener una rueda conjunta tras la reunión debido a que las autoridades canadienses se negaban a permitir el acceso de periodistas portugueses.
Freitas do Amaral decidió convocar su propia rueda de prensa en la embajada portuguesa en Ottawa, a la que asistirán sólo periodistas de su país. EFE
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