Por supuesto que el juego de "bolinchas", (chocolas,cuarta, etc), y en piso de tierra. !Que días¡. En el barrio, en la escuela, era la reunión de nosotros los amigos. Se hacían intercambios,compra y venta y además competíamos por quién tenía las mejores y más bonitas. Recuerdo que para uno de esos juegos, me regalaron una "tapona", que alegría, de metal(un balín), lindísima, pero con tan mala suerte que ese día había llovido y me cayó en un pozo de agua y barro, no la recuperé, sino como un año después, por una casualidad, y totalmente herrumbrada, cuanto me dolió no haber podido disfrutarla. Enrique Muñoz Valverde. www.mivochillo.com
Como olvidar esos años de escuela y los recreos jugando a la rayuela, los trompos, las bolinchas o los largos juegos de paleta después de clase... Francisco Badilla Fallas, Puriscal
¡Qué ganas de devolver el tiempo!
Jugábamos rayuela, elástico, jackxes, cromos, escondido, quedó congelado, ahí vienen los moros, allá en San Francisco, a andar en sancos hechos de latas de frijoles... y de juguetes tenia: bicicleta chopper, a la mujer biónica y la princesa Leia en barbies, atari con pacman de fijo, y el que aun conservo, mi rana René de peluche!. Kryssia Ramirez Astorga, Montes de Oca
Juguetes solo en Diciembre
Yo me tenía que esperar todo el año para tener juguetes, ya que me los traía
"el niño Jesús". La cocina de lata, los trastes de aluminio, la escoba, el
palo de piso, la pala de recoger basura,un muñeco grande y pelón, todo para
jugar de casita. Y con los del Barrio jugabamos Bate, Quedó, Escondido en
cuanto lote vacío encontrabamos, Llegó carta, 1 2 3 queso, etc. Si que
disfrutamos de güilas. Gabriela Morales B, Barva de Heredia.
Jugar a embellecerse, a imitar a mamá....
Una se pasaba horas preparándose para la hora de jugar al "tomar el café con las amigas". Aunque nuestra madre no fue muy amiguera que digamos por la ruralidad en que vivimos, esto parecía una fantasía que había que vivir. Primero había que esconderse para hacer los anillos de semillas de guapinol, porque los pedazos de vidrio eran peligrosos y con ellos había que hacer el hueco en la semilla con mucha paciencia y cuidado. Después había que cuidar de que no se comieran las guabas antes del día del café para que las semillas, que sin la pulpa eran perfectas, sirvieran de aretes. Cortar las flores de "maravilla" frescas para hacer el collar. Y por último hacer coincidir la cocción de remolachas con el evento para poder "pintarse los labios".
Como ven tener toooodo listo en una sola ocasión era el deleite mayor!!!! ANA ARGUELLO SIBAJA, ALAJUELA
Tenía su consultorio donde hoy es la soda Los Mangos, en Santa Cruz, Guanacaste; era el doctor que atendía a los niños de familias humildes en su consultorio privado sin cobrarles ni un colón. Cada vez que llegaban mis papás él Doctor Araya (Q.d.D.G) me regalaba dulces. El me regaló un muñeco del tamaño de los actuales muñecos PACO cuando tenía yo como tres años y medio. Era negrito y de ojos verdes y también me regaló una suiza. Solo que al muñeco se le desprendió luego un ojo. Pero ha sido el unico juguete que no podré olvidar jamás y que disfruté por mucho tiempo.
Ah "El Regalar juguetes era una costumbre que el doctor tenía con los niños de familias pobres." Ginnette Matarrita Briceño, Santa Cruz, Guanacaste
Muñecas de trapo
Siempre me gustaron y en el convento de los padres capuchinos hacían un turno al que mis padres siempre nos llevaban. Mis hermanos podían churros, maní garapiñado, manzanas escarchadas. Pero yo no comía nada, para que me compraran una muñeca de trapo y eso me daba resultado. Maricela Aguilar, Cartago
Corrían los años 1955-1960
Tenía por aquel entonces 10 años. Fueron los mejores de mi vida, en donde todo era sencillo y transparente. Vivía en Moravia, por la calle principal, pero no pasaban carros ni cazadoras. Entonces pintábamos rayuelas en las aceras, jugábamos mecate, cuartel inglés y quemado. En aquel entonces había bicicletas y patines, que eran los máximo. Pero si uno no los tenía, los vecinitos se lo prestaban sin egoísmo. También jugábamos chócolas. Consistía en hacer cuatro huecos en el patio y uno en el centro con las famosas bolas de vidrio. A mí no me permitían jugar porque era mujer y "esos eran juegos de hombres". Pero lo que más disfrutábamos mis hermanos y yo era una especie de patineta que construyó mi hermano mayor. Consistía en cuatro tablones con ruedas de patín y una dirección. Frenábamos con los pies y nos tirábamos por la cuesta y luego subíamos con ´patineta en mano. ¡Lástima! Se fueron los dorados tiempos. Ana V. Esquivel Chinchilla, San Pablo de Heredia
Hola, mi nombre es Marcela Barrientos y vivo en Coronado Centro.
En 1980 estaba tercer grado en la escuela Republica del Perú, y los recreos se hacían tan cortos... no parabamos de jugar elástico, cromos, "jackses", jugar altura y saltar la cuerda, pero cuando le daban "chilillo" siempre me caía. Jugábamos en los corredores de la escuela y a veces en el parque Morazán, algo que ya no se puede hacer. Fue una epoca maravillosa, que recuerdo con nostalgia, porque luego me cambiaron a una escuela que tenía un "play" y mucho espacio en donde correr.