
Después de casi tres meses de postergaciones, se inauguró la semana pasada el décimo festival anual del controvertido rap cubano, en que participan una treintena de grupos locales y dos extranjeros.
Casi sin promoción en la prensa nacional, el concierto inaugural del jueves se realizó en un escenario sin decorado, con escasas luces y variados problemas de sonido que motivaron protestas de los jóvenes asistentes al teatro Alamar.
Esencialmente político desde su nacimiento en América del Norte, el rap en Cuba también se convirtió en un genero polémico, pues las letras de sus canciones critican la realidad insular y sacan a relucir problemas no siempre reconocidos por el gobierno: el racismo, la marginalidad, la emigración o las dificultades económicas.
“Esto es una falta de respeto. No pasaría en una Tribuna Abierta (habituales mítines partidarios) y demuestra que no quieren a la gente del hip hop ”, dijo durante el concierto un joven identificado como Aniel Digho.
Mezcla de ritmos
Considerado uno de los más atractivos del género, el rap cubano tiene además un carácter peculiar por sus fusiones con los ritmos locales.
Inicialmente el Festival de Rap Habana Hip Hop había sido convocado para los días del 14 al 22 de agosto, pero las autoridades lo suspendieron debido al paso de un huracán.
En ese momento se anunció la participación, junto a los locales, de grupos de Colombia, Puerto Rico, Venezuela, México y Estados Unidos. Ninguno de ellos ha llegado empero a La Habana.
Paradójicamente, esta décima edición del evento fue auspiciada por la Asociación de Creadores Hermanos Saíz (AHS), vinculada con el Partido Comunista en el gobierno.
En agosto, Alpidio Alonso, líder de la AHS prometió recursos económicos para un gran festival, aunque rechazó que su interés fuese condicionar el evento para que perdiera su carácter rebelde.
En Cuba hay un vasto movimiento de un millar de agrupaciones de rap .
“Es una lástima que quieran deprimir el evento para que desaparezca”, comentó Rodolfo Resoli, uno de los fundadores del movimiento y quien organizó el primer Festival de Rap en 1995 con una docena de amigos.
Según Rensoli, hay un interés de las instituciones por controlar el rap , debido al temor que les causan las corrientes contraculturales.
“Desde la perspectiva del gobierno, ellos y sus instituciones son los que pueden tener iniciativas. ¿Por qué todo debe ocurrírseles a Fidel (Castro) y sus cuadros, o es que no hay más gente inteligente aquí?”, se preguntó Rensoli.
Por el contrario, agregó, “hay un gran sentido de pertenencia de todos los discursantes ( raperos ), donde me incluyo, al proyecto social cubano, pero éste va más allá de los burócratas”.