Es el Homero nacional. Su voz es un relámpago que ilumina el pasado y eriza la piel con relatos que enlazan al tico con sus ancestros más nobles, forjados en días de truenos, lluvias y barro.
Rapsoda del ayer, hila las perlas de la historia patria en dos programas:
Varón de multiforme ingenio, vio poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres'es Osvaldo Valerín, señor del tiempo.
Intenso, enamorado de su país y de su gente, aferrado al trabajo, posee un archivo gráfico con miles de fotos, cientos de filmes y videos que atesoran los hitos patrios para que el tico “conozca que tiene historia y se sienta orgulloso de ella, porque sus abuelos eran hombres visionarios, trabajadores y nobles”.
Heredó de su abuela Odilie el verbo claro; escuchó sus cuentos en noches eternas y todavía niño los declamó en las veladas escolares, anticipo de lo que haría muchos años después, frente a las cámaras de televisión.
Comenzó su periplo televisivo en canal 6, en 1990; pasó al canal 4, siguió al canal 13 y de ahí navegó hasta
Sociólogo de formación, pero historiador de corazón, es uno y tres a la vez: locutor, actor y guionista, aunque el último le queda mejor, porque sus escritos son casi florilegios de amor a su patria.
A principios de este año casi muere, de manera súbita, a causa de su pasión por el fumado. El cigarrillo empedró sus venas y pasó las Navidades del 2010 atado a una cama hospitalaria mientras esperaba el 12 de enero del 2011, día en que estuvo a punto de ser parte de la historia.
Y como en las desgracias se ven los amigos; esta le demostró el afecto de los televidentes que por miles abarrotaron de mensajes su computadora, teléfono y cuanto medio tenían para darle ánimo en ese proceloso trance. “Necesitaba sangre O negativo y pedí ayuda. Las filas eran enormes para las donaciones y puedo decir, con orgullo, que llevo la sangre de muchos costarricenses.”
El infarto fue uno de tantos obstáculos en su vida. Ya en la niñez había superado otro: la tartamudez. Como Demóstenes practicó, practicó y practicó hasta que logró modular la voz, fortalecer el tórax y hablar sin trastabillar.
Ahora le toca a Osvaldo contar. A continuación'la historia.
--¿Qué tiene su voz que fascina?
--Alguien me dijo que hablaba como un hombre de la época victoriana, con un dejo de heroísmo y eso me hacía diferente porque entusiasmaba a las personas; con otra voz no habría sido más que un anuncio y por eso me he mantenido 22 años en esto.
--¿Suena grandilocuente?
--Más bien es un cariño absoluto por lo que hago; al leer mis guiones se me eriza el pelo, les imprimo mucha intensidad. Quiero que la gente ame a Costa Rica gracias a nuestro trabajo.
--¿Siempre habló así?
--La voz ha ido cambiando; de niño contaba historias con fuerza y a los demás les gustaba escucharme en los actos cívicos, pero tenía un problema'era tartamudo. Fue mi maestra, Elizabeth Castillo, quien me enseñó a hablar, como en la película
--¿Casi lo mata el fumado?
--Me dio un infarto; fumar es lo más maligno que hay. Lo hice por 30 años, desde la escuela. Aunque lo había dejado hacía ocho años, la nicotina es tan nefasta que se quedó en mis arterias y las petrificó. Pero también las comidas rápidas, el sedentarismo y la tensión del trabajo me tuvieron al borde de la tumba.
--¿Cómo es ver la muerte cerca?
--Es una experiencia difícil de describir. Estaba a punto de sufrir una muerte súbita. El doctor me dijo que si tenía alguna creencia religiosa apelara a ella y que hiciera un testamento, aunque fuera en un papelillo. Tan mal estaba que si me movía podía morir y me enviaron de urgencia al Hospital Calderón Guardia.
--¿Tenía fecha de caducidad?
--El 12 de enero del 2011 me sometieron a un
--¿Estaba asustado?
--Era un mundo diferente; había música, me preguntaron cuál me gustaba, si era roquero, que si los Rolling Stones y poco a poco me fui durmiendo. Tuve muchas alucinaciones; vi a Raquel Ramírez, una gran amiga que había muerto y se acercó a mi cama a decirme que estaría bien y que no llegaba para llevarme; vi a mi madre, doña Bertilia, que me consoló. Desperté amarrado a la cama de la Unidad de Cuidados Intensivos, lleno de tubos y conectado a unos aparatos, pero aquí estoy.
--¿En quién pensó en ese momento?
--Primero en mis dos hijos: María Cristina y Christopher Alonso, de 14 y 16 años. Qué sería de ellos'por qué no les expliqué más sobre la vida'por qué no les dije cuánto los amaba'por qué eran importantes para mí'por qué algunas veces me encerré en mi trabajo y no les di el tiempo que necesitaban.
--¿Solo en ellos?
--No. A quién heredaría los cientos de metros de películas antiguas que tengo de Costa Rica; quién cuidaría mi biblioteca, los miles de fotografías históricas y, sobre todo, qué se harían mis trabajos y adónde iría a parar todo eso.
--¿Pero usted tiene familia, mujer'?
--Tengo 52 años y estoy soltero pero mis hijos tienen la misma madre. En tres ocasiones intenté casarme; en una me dijeron que no, en las otras dos me retiré porque no estaba preparado o no amaba lo suficiente. Creo que casarse es una cuestión de amar mucho a alguien. A esta edad podría ser que no me case por conveniencia.
--¿Con quién vive?
--Solo. Mi hermana menor Kemly me ayuda. Vivo en Sabanilla pero esta oficina es mi refugio donde me aíslo para estudiar, leer, crear los videos que salen diariamente y en los cuales doy lo mejor, nunca pienso en sacar un trabajo por sacarlo, sino en que dejen algo al ser humano. Hago televisión de peso y contenido.
--¿Qué le dejó el infarto?
-- Mucho optimismo. Cristo me escuchó. Creo que las personas me estiman y a los costarricenses les gusta mi trabajo; mis hijos son lo más importante de mi vida, los amigos son muy pocos, pero valen mucho la pena.
--¿Por qué hace esos programas?
--Siempre me gustó la historia y era el único de los nietos que escuchaba a mi abuela Odilie contar relatos de espantos, de aquella guerra del 56 donde peleó su abuelo y heredé ese don.
--¿Somos huérfanos históricos?
--Una cosa es llevar estudios sociales y otra amar al país. Cuando usted toca el corazón del tico este responde y siempre ha sido así. Lo hacemos con nuestros programas y le enseñamos que sí tiene historia, cultura y pasado del cual sentirse orgulloso porque posee sangre de libertadores, como don Juan Rafael Mora Porras, el verdadero héroe de 1856.
--¿Los ticos de antes eran mejores?
--Eran más duros, más fuertes, todos los días armaban su carreta y salían descalzos a jornalear; eran días de truenos, lluvias y ríos crecidos, pero había que salir a trabajar. Hoy lo tenemos todo y algunos lo botan a la basura, porque no tienen idea de quiénes son y de dónde vienen.
--¿Qué pasa con los jóvenes?
--Están en un momento difícil. Les pertenecen a las marcas, al consumismo y no tienen idea de quiénes fueron sus abuelos, de su hidalguía y cómo construyeron obras impensables.
--¿Cómo empieza en la tele?
--Yo estudié sociología; trabajaba en una institución del gobierno y escribía historias; las contaba en las reuniones y un compañero me dijo que fuera a la televisión a mostrar mis escritos, que más bien eran como versos.
--¿En cuál canal probó suerte?
--Era 1989 y fui a Canal 6. Ellos abrían la programación con A
--¿Le dieron el trabajo?
-- Pedía un locutor profesional, un actor y yo redactaría los guiones; pasaron tres meses y me llamaron porque habían conseguido un patrocinador que pagaría a esos tres especialistas. Mientras iba en el bus de La Uruca para el canal 6, flotaba de la contentera porque esas tres personas eran en realidad una sola: yo.
--¡La Santísima Trinidad! ¿Cómo hizo?
--Yo nunca estudié actuación, ni locución, más bien soy escritor. Quedé atrapado en el proyecto y el 15 de setiembre de 1990 comenzamos
--¿Le pagaban, supongo?
-- Recibía 350 mil colones mensuales. Era el mejor pagado y me dediqué por completo al programa porque era diario. Fue un éxito inmediato y recibía cientos de cartas de todo el país; muchos escolares sugerían temas porque, según ellos, aprendían más conmigo que en el aula.
--¿Evolucionó el programa?
--En canal 6 estuve cinco años y establecí la Fundación Cívica Costa Rica y su Historia para entrarle a muchos problemas nacionales, en especial los del ambiente. Vendemos servicios a instituciones públicas y empresas privadas en la producción de guiones y videos históricos. Para ello cuento con un equipo de profesionales de alto nivel.
--¿Quién lo llevó a Telenoticias?
--Estaba en Canal 13 y en el 2005 me telefoneó Ignacio Santos interesado en producir unas cápsulas para el noticiero; él quería que le cambiara el nombre al programa y lo llamé
--¿Cómo consigue el material fílmico?
--Mucho es aporte de las familias costarricenses que tienen esas imágenes, fotos o películas, y desean que por medio de
--¿Qué tan grande es su archivo?
--En documentales hay unos 450; de
--¿Cuál será su herencia?
-- Dar más. Que mi labor perdure en el tiempo y sea valiosa para las generaciones venideras.
--¿Algún proyecto?
--Filmar una película sobre Manuel Gómez Miralles, el fotógrafo de la Costa Rica del siglo XX y otra de Juan Rafael Mora Porras, el auténtico héroe nacional, el único presidente constitucional que marchó a la guerra al frente de su ejército.
--¿Qué resiente de su vida?
-- En un tramo me cegué porque pensé que así era como se hacían las cosas; hoy me doy cuenta que me equivoqué y debí abrirme más, ser más paciente y conocer más gente y más amigos. Mi vida ha estado llena de trabajo.
--¿Sueña con imposibles?
-- Hacer un museo y presentar ahí todo lo que hicimos. Un museo abierto donde cualquiera pueda entrar, sentarse y verse a ella misma y preguntarse cómo será cuando forme parte del pasado.
--¿Cómo se debe reaccionar ante el pasado?
--Con una pregunta: ¿Ese que está ahí en esa foto de 1910, por ejemplo, qué habrá pasado con él? Pertenecemos a un tiempo muy corto, la gente tiene que tener consciencia de que dentro de poco será pasado; qué voy a dejar en este mundo, qué estoy haciendo en este momento para que merezca quedar en el pasado.
--¿Quiénes valoran más la herencia, los ticos de ahora o los de ayer?
--Hay grandes diferencias. En los años 30 del siglo pasado éramos 300 mil ticos; entonces las historias estaban más a flor de piel; se contaban todos los días, afuera de las casas; no había medios como la tele o la radio, y una manera de seguir las tradiciones eran contarlas, que es lo que hago yo: contar historias.
--¿Tiene alguna aversión?
--Hacia los vagos, los conformistas y no me gusta la gente que tiene talento pero no trabaja con él.
--¿Y algún secreto?
Escribo una novela que se llama