Guatemala, 14 ene (ACAN-EFE).- El empresario Oscar Berger Perdomo juró hoy como el presidente 58 de Guatemala, para un período de cuatro años, en sustitución de Alfonso Portillo, que deja un país empobrecido y con altos índices de delincuencia.
Berger juró lealtad a la Constitución sobre un biblia que sostuvo su esposa y ya primera dama, Wendy Widman, antes de recibir la Banda, el Collar y el Botón Presidencial, y tras ser investido presidente pronunció su primer discurso a la nación.
En sus primeras palabras como presidente, Berger afirmó que "hoy dejamos atrás una etapa de frustración y desaliento, la palabra confrontación es parte del pasado".
Berger, de 57 años de edad, de la conservadora Gran Alianza Nacional (GANA), ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 28 de diciembre, en las que derrotó al centro-izquierdista Alvaro Colom de la Unidad Nacional de la Esperanza.
Oscar Berger llegó al poder en su segundo intento; el primero fue en las elecciones de 1999, a los que acudió apoyado por el Partido de Avanzada Nacional (PAN), y en las cuales fue derrotado por el hasta hoy presidente Alfonso Portillo, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG).
Empresario ganadero y azucarero, simpático y bonachón, el "conejo" como es apodado por sus amigos desde la infancia, Berger es uno de los políticos más queridos por los guatemaltecos, quienes reconocen en él la integridad con la que actúo como alcalde de la capital durante dos períodos consecutivos (1991-1999).
Berger es abogado y notario de profesión, pero nunca ha ejercido como tal, sino que se ha dedicado a la actividad empresarial ya que su familia paterna es propietaria de amplías extensiones de tierra en la costa sur del país, la zona agrícola más rica de Guatemala.
Aunque ha reconocido abiertamente representar los intereses del sector empresarial, el nuevo presidente de Guatemala también asegura que gobernará por igual para todos los guatemaltecos, principalmente para los pobres, "aquellos que no han tenido acceso a las oportunidades".
Además, ha ofrecido combatir la violencia y reducir los altos índices de delincuencia que se han incrementado en los últimos años, así como atraer la inversión extranjero para "generar buenos empleos para todos".
Berger ha prometido no crear nuevos impuestos ni aumentar los ya existentes, a pesar de que ha reconocido que la carga tributaria del país, que durante 2003 se mantuvo en el 10.3 por ciento del PIB, no es suficiente para cubrir las necesidades del Estado.
Nacido en la capital guatemalteca el 11 de agosto de 1946, Berger es hijo de una familia acomodada de ganaderos, asistió a los mejores colegios y a una universidad privada, fue seleccionado nacional de béisbol y está casado desde hace 36 años con Wendy Widmann, con quien ha procreado cinco hijos.
Con la honestidad y sencillez como sus cartas de presentación, el nuevo presidente guatemalteco es criticado por sus detractores por su supuesta debilidad en la toma de decisiones, falta de disciplina, su improvisación y falta de carácter en momentos críticos.
Berger gobernará Guatemala junto al vicepresidente Eduardo Stein Barillas, un intelectual de 59 años, quien fue Canciller de Guatemala durante el gobierno del presidente Alvaro Arzú (1996-1999), y ha trabajado para diversos organismos internacionales.
El gabinete de Gobierno que ha sido designado por Berger está integrado en su mayoría por empresarios y tecnócratas neoliberales, en donde sólo sobresalen dos indígenas mayas y dos mujeres.
Durante la campaña electoral, el nuevo gobernante guatemalteco asumió múltiples compromisos con diversos sectores de la sociedad, principalmente en materia de combate a la pobreza que afecta al 60 por ciento de los 11,2 millones de habitantes, inclusión política y lucha contra la discriminación racial.
Un desafortunado comentario, sobre que dará empleo a mujeres indígenas en la Casa Presidencial para cocinar y atender a los embajadores que la visiten, le valió fuertes críticas de partes de sus opositores y organizaciones de indígenas, que lo señalaron de racista y clasista. ACAN-EFE
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