Los insectos comestibles son fuentes de energía y deberían tomarse en cuenta, como un recurso para la seguridad alimentaria de los países de África Central, indicó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Este organismo, con sede en Roma, afirma en un comunicado que en la zona centroafricana las orugas son un alimento importante, ya que pueden contener potasio, calcio, magnesio o zinc y tienen mayor proporción de proteínas y grasas que la carne bovina o el pescado.
La FAO asegura que cada 100 gramos de orugas secas aportan cerca de 53 gramos de proteínas, un 15 por ciento de grasas y alrededor de 17 gramos de carbohidratos, con un valor energético que ronda las 430 kilocalorías.
Además, añade la agencia de la ONU, los insectos comestibles puede ser una buena fuente de ingresos, ya que su recolección manual necesita poca inversión y su comercio ha llegado hasta Europa con exportaciones a los países de Francia y Bélgica.
La FAO considera que debe impulsarse su obtención y comercio.