Londres, 14 feb (EFE).- La oposición británica a la guerra considera que el informe presentado hoy por el jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, ante el Consejo de Seguridad ha perjudicado la posición oficial británica, puesta de manifiesto por el ministro Exteriores, Jacques Straw, que pidió a la ONU "una amenaza creíble de fuerza" contra Irak.
Consultado por EFE, un portavoz de Downing Street se remitió a la presentación ante el Consejo de Seguridad realizada por Straw y no quiso hacer más comentarios.
En Nueva York, el ministro británico de Exteriores mostró su esperanza en "una solución pacífica" de la crisis iraquí, pero dijo que ello "requerirá un cambio drástico e inmediato de Sadam (Husein)".
Blix había señalado ante el Consejo de Seguridad que su equipo no ha encontrado armas de destrucción masiva en Irak, aunque sí algunos misiles que exceden los límites impuestos por la ONU.
Como respuesta, el líder de la oposición conservadora en el Reino Unido, Ian Duncan Smith, apuntó que la ONU debe fijar un calendario para el desarme de Irak y que, "si eso no se pone en marcha, Sadam Husein podrá seguir evitando felizmente a los inspectores".
Charles Kennedy, líder de la tercera fuerza británica, el Partido Liberal, pidió al Gobierno que muestre su apoyo a dar más tiempo a los inspectores de desarme, porque "tienen claramente más trabajo que hacer".
"En este momento, no existe una base justa o moral que justifique una guerra", afirmó Kennedy, que será mañana, sábado, uno de los oradores en la manifestación que se celebrará en Londres contra una intervención bélica en Irak.
En el mismo sentido se manifestó el diputado laborista George Galloway, uno de los principales críticos a la intervención bélica contra Irak.
Galloway aseguró que el informe presentado hoy por el jefe de inspectores de desarme "no puede ser utilizado como pretexto de una guerra contra Irak".
Mientras, Gordon Brown, ministro de Economía, pidió a sus correligionarios laboristas, durante la conferencia del Partido en Glasgow (Escocia), que apoyen la posición del primer ministro, Tony Blair, criticado por varios miembros de esa fuerza política, algunos de los cuales han confirmado su asistencia a la marcha del sábado.
Blair precisa "todo el apoyo" para asegurar el "necesario desarme" del régimen de Sadam Husein, afirmó su ministro de Economía.
El primer ministro tiene previsto pronunciar un discurso mañana, sábado, durante la conferencia de su Partido en Escocia, al mismo tiempo que se espera la presencia de entre 500.000 y un millón de personas en la manifestación de Londres contra la guerra.
"Stop the War Coalition", la coalición organizadora, espera que la masiva protesta haga reflexionar al primer ministro británico, principal aliado de Estados Unidos y defensor de una guerra si Irak no se desarma.
La marcha está coordinada con las que se llevarán a cabo en unas trescientas ciudades de todo el mundo y que, según se estima, podrían congregar a unos diez millones de personas. EFE
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