Naciones Unidas, 19 ago (EFE).- En medio de la conmoción por el atentado que causó la muerte al enviado especial de la ONU en Irak, Sergio Vieira de Mello, la organización reafirmó hoy su compromiso de ayudar al pueblo iraquí a recuperar su soberanía e independencia.
En la sede de la ONU en Nueva York se vivía un ambiente de consternación y tristeza por la desaparición de Vieira de Mello, de 55 años, y otros 14 empleados de la organización que también fallecieron en el ataque perpetrado por un camión de explosivos.
Una veintena de personas murieron hoy y decenas resultaron heridas en un atentado terrorista contra las oficinas de la ONU en Bagdad, situadas en el edificio del hotel Canal.
Entre las víctimas también se encontraba el coordinador del programa de la UNICEF en Irak, Christopher Klein-Beekman, de 32 años de edad.
La ONU no hará pública la lista completa de las víctimas restantes hasta que el fallecimiento sea comunicado a los familiares.
En señal de duelo, las banderas en la entrada de la sede de la ONU en Nueva York fueron arriadas, mientras la blanquiazul de la organización fue puesta a media asta.
El secretario general, Kofi Annan, que se encontraba de viaje en Europa, canceló sus vacaciones para volver mañana a Nueva York cuando se enteró de la noticia.
Su portavoz, Fred Eckhard, leyó un comunicado en su nombre, en el que Annan lamenta el fallecimiento del enviado especial y reitera el apoyo de la organización internacional en materia humanitaria y en el proceso político de Irak.
Annan señaló que "en Irak, donde ha pasado los últimos meses de su vida, Vieira de Mello trabajaba día y noche para ayudar al pueblo iraquí a recuperar el control de su propio destino y a construir un futuro de paz, justicia y plena independencia".
Alabó su carisma, energía y la habilidad de llevar a cabo las cosas, a través de la diplomacia y la persuasión, así como indicó que su labor debe ser completada, para que "su muerte no sea en vano".
Vieira de Mello, que empezó a trabajar en la ONU en 1969 y ocupó, entre otros, el cargo de Alto Comisionado de los Derechos Humanos, fue nombrado el pasado 23 de mayo enviado especial de Annan en Irak por un período de cuatro meses.
Su prioridad principal en Irak era proteger los intereses del pueblo iraquí bajo la ocupación liderada por EEUU y Gran Bretaña.
En su última presentación sobre la situación de Irak en el Consejo de Seguridad, Vieira de Mello subrayó que "la democracia no puede ser impuesta" e instó a las fuerzas de la coalición a fijar un calendario para el proceso político que lleve a la celebración de elecciones libres.
La seguridad era otro de los temas que preocupaban a Vieira de Mello, quien creía que sin ella no era posible afrontar la construcción de las instituciones democráticas.
La ONU, remitiéndose a las resoluciones del Consejo de Seguridad, ha responsabilizado a la falta de seguridad en Irak a las fuerzas de la coalición, lideradas por EEUU y Gran Bretaña.
"La seguridad de todos los iraquíes, las organizaciones no gubernamentales y las agencias de la ONU que operan en Irak están en manos enteramente de las fuerzas de la coalición", señaló.
Indicó que este no es el primer atentado que sufre un alto diplomático de la ONU, pero que sí es el que ha tenido una mayor costo de vidas.
La ONU ha convocado una reunión para evaluar los riesgos de sus actividades en Irak, que de momento se limitan a la parte humanitaria y de ayuda a las fuerzas de la coalición en el proceso político para devolver la soberanía al país.
Fuentes de la ONU señalaron que la oficina de Vieira de Mello, donde se encontraba reunido con otros funcionarios, eran las menos protegidas del complejo y que se estaban estudiando medidas más firmes para proteger al personal de la organización. EFE
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