Pekín, 26 mar (EFE).- La responsable del programa de las Naciones Unidas contra el sida en Asia, Nafis Sayik, pidió a la comunidad internacional mayores esfuerzos para detener el avance de la enfermedad en el continente y "evitar una crisis sanitaria similar a la de Africa", informó hoy una nota oficial del Gobierno chino.
En un discurso pronunciado el jueves en Pekín, Sayik advirtió de que la enfermedad "se está extendiendo desde los grupos de alto riesgo hacia el resto de la población" e informó de que en el último año el número de enfermos de sida ha aumentado en un millón, un incremento del 15 por ciento.
Sayik destacó que aunque la incidencia de la enfermedad es relativamente baja en Asia comparada con los casos en Africa (7,4 millones de enfermos, frente a los 26,6 del continente africano), la región es desde 2003 la segunda más afectada por el sida.
Además advirtió de que la densa y elevada población de Asia, donde vive el 60 por ciento de la humanidad, "es un factor de riesgo que podría tener como consecuencia un alto número de infecciones en el futuro".
Uno de los países con un crecimiento más rápido del sida es China, país que según un informe de la ONU hecho público el jueves, "está mejorando su trabajo de concienciación social de la enfermedad, pero todavía debe hacer mayores esfuerzos de prevención".
El informe prevé que la incidencia del mal en China aumentará hasta el año 2015, aunque espera que las acciones del Gobierno de Pekín logren contener la rápida propagación y reduzcan la discriminación que sufren los portadores del virus VIH y enfermos de sida en el país.
Las cifras oficiales hablan de 840.000 seropositivos y 80.000 enfermos de sida en China, aunque fuentes ligadas a las Naciones Unidas hablan de más de un millón de afectados, cifra que podría multiplicarse por 10 a finales de esta década si no se contiene eficazmente.
Las formas de propagación han ido variando con el tiempo en el país: en los años 80 y principios de los 90 la principal causa de infección fue el plasma contaminado en laboratorios ilegales de donación de sangre, mientras que en la actualidad heroinómanos y trabajadores sexuales son los principales grupos de riesgo.
Si hace una década eran las zonas campesinas y pobres los lugares más afectados, ahora son las provincias fronterizas con el sureste de Asia -centro del contrabando de opio y heroína-, así como las grandes ciudades del sur y el este de China. EFE
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