La mesa estaba servida y la tarde estaba, quizás, a una hora de marcharse. Pocos quedaban en la cafetería del Teatro Nacional.
Mantel blanco, blanco también el jarrón donde ahogaban sus tallos dos pequeñas aves del paraíso.
Un café negro para Serranito, negro también el tabaco de sus Coronas. ¡Un guitarrista de flamenco clásico como él, no podría llevarse a la boca algo menos fuerte!
"Vaya que sí estoy cansado", dijo el maestro, sin recordar con exactitud si el día anterior había estado en el Teatro Rubén Darío de Nicaragua o en algún otro cálido recinto, en Honduras.
"Después de Costa Rica voy para España, luego a Jordania y más tarde a Nueva York", bebió a sorbo lento y aspiró sabrosamente su cigarrillo fabricado en España.
Víctor Monge, Serranito -así le dicen desde hace 45 años-, tiene los ojos azules y la costumbre desafiante de fijar su mirada en la pupila del otro al hablar.
Ríe a menudo, bromea cada vez que puede y está de buen humor. Fuma cuanto quiere, y es de esos artistas a los cuales lo grande no les quita lo cortés. Como él hay pocos.
Serranito ha venido en siete ocasiones a Costa Rica; cinco de ellas como invitado al Festival Internacional de Guitarras. Esta vez, su gira internacional coincidió con la sexta edición y con el hecho de que el turco Ahmet Kanneci está enfermo y no podrá asistir.
La vida hizo sus tejes y manejes, y Serranito será la estrella en el concierto de mañana, cuando comience el Festival (véase el recuadro Con él).
En boca del guitarrista español, el café se había acabado. No le quedó más que levantarse y, guitarra en mano, dirigirse al interior del teatro.
Los pies en la tierra
Tanto andar de escenario en escenario (le ha dado la vuelta al mundo tres veces); ser aplaudido en los recintos más importantes y en tierras exóticas y lejanas (hasta en la India ha tocado); ser uno de los guitarristas más laureados (medallas, discos e incluso un Honor al Mérito otorgado por la Escuela de Música de la Universidad de Costa Rica), podrían haberle llenado la cabeza de humo, pero no.
él insiste en que no lo califiquen como un gran artista y en reconocer, sin pena alguna, que extraña no haber estudiado ni en el colegio, ni en un conservatorio, ni en una universidad.
"Yo no me considero un gran artista. Soy un artista, ¡eso sí!; naturalmente artista diría yo. Lo que pasa es que he tenido la suerte de destacar un poco en algo que me gusta y para lo cual nací capacitado", dice, y se sonríe cuando termina la frase. Su gesto indica amablemente que eso es obvio.
Tiene la cajetilla de Coronas en la mano y juega con ella. Ahora no puede encender uno de ellos. Las butacas están vacías; el escenario, desordenado, y las luces, a medio morir.
"No soy un músico de conservatorio; me formé por mi cuenta, pero esto no tiene ningún mérito. Fue la gran suerte el haberme dedicado a algo que me apasionaba y que llevaba dentro, la que me dio la ilusión de hacerlo bien.
"En mi tiempo el flamenco se estudiaba en la calle; aprendíamos unos de otros, pero ahora es diferente, y yo le aconsejo a los jóvenes que estudien música".
Se es, y punto
Serranito no podía tener otro destino más que el de ser quien es. ¿Cómo escapar de la guitarra si este instrumento lo atrapó a los ocho años de edad y a los 12 ya lo había convertido en profesional?
"Yo nací en el año del hambre en España, en 1942. Mi padre era ebanista y tenía una guitarra en casa. él tocaba apenas tres o cuatro acordes, pero no cabe duda de que tenía sensibilidad para la música.
"Teníamos que ganar dinero, así que Manolo (mi hermano mayor), un amigo y yo formamos un trío al que llamamos Los Serranos. Tenía yo 12 años. Como era yo el pequeñín, me llamaron Serranito. La vida no era fácil ni para mí, ni para muchos como yo."
El flamenco y la guitarra se hicieron la forma de vida de Víctor Monge. él no se visualiza sin una guitarra en las manos.
"Lo primero que hago en las mañanas es tomarme una taza de café y, desde luego, coger mi guitarra y tocar", acomoda sus manos como si ahora tuviese el instrumento.
"El flamenco es una forma de vivir, una forma de pensar, de actuar. Yo he vivido como flamenco muchos años de mi vida: he sido bohemio y me he acostado casi todas los día a las tres de la mañana", ríe sonoramente.
"Ahora tengo costumbres más tranquilas. Me acuesto más temprano, pero vivo el flamenco todos los días: camino y llevo el ritmo sin darme cuenta. La música está por dentro".
Serranito no tiene necesidad de jurar para hacerse creer: escucha a quien le habla, y sus dedos hacen música sobre la cajetilla de cigarros o sobre su pierna. Sus zapatos taconean mientras camina por el escenario o espera de pie pacientemente.
Víctor es amigo y colega de Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar. Ellos conforman el trío que ha revolucionado la guitarra flamenca contemporánea.
Monge no encuentra ego suficiente para definir cuál ha sido su aporte. "No sé qué es lo que he aportado a la guitarra flamenca. Dicen que soy muy complicado tocando, e irrepetible, pero no sé si será así; yo salgo al escenario y tocar no me cuesta tanto".
¿Qué le han enseñado a Serranito 45 años de carrera, miles de kilómetros recorridos y miles de pares de manos que le han aplaudido? "Todo lo que sé, que no se nada".
Desnudo
Nombre : Víctor Luis Monge.
Nombre artístico : Serranito.
Nació : En Madrid, España.
Edad : 57 años.
Esposa : Victoria Luisa.
Hijos : Víctor Monge (baterista).
María del Pilar (ama de casa).
Margarita (cantante).
Blanca (azafata).
Nietos : Tres.
Con él
Concierto: VI Festival Internacional de Guitarra.
Día: Lunes 25.
Hora: 8 p. m.
Lugar: Teatro Nacional.
Entradas: ¢700, ¢1.000, ¢1.500 y ¢2.000
A la venta: Boletería del Teatro.
Sencillamente...
-¿Qué escuchará el público en su concierto de mañana?
-Mi repertorio será bastante clásico, pero estará salpicado con un poco de fantasía, algo que me permita improvisar.
-¿Por qué se mantiene en el flamenco clásico?
-Porque no soy capaz de tocar jazz (ríe).
-¿Fue muy difícil crecer para ser artista?
-Bueno, yo no he crecido mucho: me he quedado en un metro 69 (se carcajea).
"Espiritualmente he crecido mucho porque la sensibilidad es necesaria para expresar la música y disfrutar de una tranquilidad interior, a pesar de que soy nervioso".
-No lo parece.
-Pero sí lo soy.
-¿Qué es lo más difícil de ser artista?
-Despertar cada día para encontrarte a ti mismo, y buscar algo que te inspire y que te haga nacer una ilusión cada día.
-¿Cuándo podrá nombrarse como un gran artista?
-Cuando me encuentre a mí mismo.