El curso lectivo aún no empieza, pero este es el momento para que los niños se sometan a dos primeros exámenes: las pruebas para determinar si sufren problemas de la vista o el oído.
Si esos padecimientos no se diagnostican a tiempo, es posible que los niños lleguen a enfrentar dificultades en la escuela hasta tal punto que su rendimiento académico resulte afectado.
Por ejemplo, los pequeños pueden llegar a presentar problemas de aprendizaje porque no pueden escuchar lo que dice la maestra, copiar lo que está en la pizarra o leer a la misma velocidad que lo hacen sus compañeros.
Para un correcto diagnóstico de los problemas auditivos, es necesario recurrir a la prueba conocida como audiometría. Mientras tanto, un examen de la vista permitirá determinar si el niño necesita lentes.
¡Esas adenoides!
Los padres de familia pueden sospechar que su hijo tiene problemas auditivos si observa la televisión a un volumen muy elevado, pide que le repitan todo cuanto le dicen o no responde cuando lo llaman.
Según German Gago, otorrinolaringólogo, la causa más frecuente de problemas auditivos en los niños es la otitis media seromucosa, que surge por el crecimiento de las adenoides.
"Las adenoides son tejidos que crecen desde que el niño nace, hasta los siete años de edad. Si crecen más de la cuenta, llegan a bloquear la trompa de Eustaquio, y eso hace que se acumule líquido en el oído medio, lo cual puede reducir la transmisión del sonido hasta en un 40 por ciento", explica.
Para tratar ese tipo de otitis, el especialista recomienda suministrar primero un descongestionante y un antihistamínico con el fin de eliminar el líquido acumulado en el oído. Si este tratamiento no da resultado, es necesario recurrir a una operación para extraer las adenoides.
Gago afirma que se trata de una operación rápida y sencilla. Solo en el Hospital Calderón Guardia, donde se atiende tanto a adultos como a niños, se efectúan al menos 25 operaciones de ese tipo al mes.
Los problemas de audición también pueden ser congénitos. Si el niño sufre el problema desde que nace, la causa puede encontrarse en los factores hereditarios o en alguna enfermedad que la madre haya padecido durante el embarazo, como la rubéola o la toxoplasmosis.
Los bebés prematuros y los que nacieron con la ayuda de fórceps también corren un mayor riesgo de padecer del oído, así como los menores que se enferman de paperas.
Buen ojo
Si un niño se acerca demasiado a los libros para poder leerlos, sufre dolores de cabeza con frecuencia, tiene los ojos enrojecidos constantemente o presenta dificultades para entender lo que su maestra escribe en la pizarra, es posible que sufra algún defecto de refracción.
Según el oftalmólogo Gerardo Hernández, en estos casos es necesario hacer un examen de la vista para determinar si el menor padece miopía, hipermetropía o astigmatismo.
"Si es miopía, el niño tiene dificultades para ver de lejos pero puede ver bien de cerca; si es hipermetropía, ve bien de largo pero le cuesta ver de cerca. El astigmatismo es una especie de combinación de los dos anteriores, y provoca que el niño tenga la visión borrosa", detalla.
En cualquiera de los tres casos es necesario el uso de anteojos para mejorar la visión, aunque con ello no se detiene el avance del problema. Por ello es necesario revisar periódicamente la graduación de los lentes.
El especialista agrega que también puede presentarse una condición llamada ambliopía, más conocida como "ojo perezoso".
Esta surge cuando hay un defecto de refracción mayor en un ojo que en el otro, por lo que el niño tiende a utilizar solo aquel ojo con el cual ve mejor y el otro deja de trabajar.
Hernández afirma que, si ese problema se detecta entes de los nueve años de edad, es posible corregirlo para evitar que el ojo pierda su funcionalidad.
Así, someter a los niños a una prueba antes de entrar a clases puede salvarles su capacidad visual de por vida.
Dos en uno
Durante enero, febrero y marzo, el Hospital Cristiano Jerusalem ofrecerá un paquete que incluye examen de la vista y del oído, para niños, por un costo de ¢10.000 (este es el costo aproximado de cada una de las pruebas en un consultorio privado).
Los interesados en obtener más información pueden llamar al teléfono 216-9191.