Washington. Con dar tres mordidas menos a una hamburguesa, caminar un kilómetro y medio más cada día o subir y bajar las escaleras se puede dejar de aumentar de peso. Pero adelgazar sustancialmente es mucho más difícil.
La batalla contra la obesidad es una lucha cuesta arriba: según expertos, la mayoría de las personas con una cintura en expansión al final serán incapaces de vencer su biología y adelgazar, a menos que ocurran grandes cambios en la sociedad.
En una edición de la revista Science dedicada a la obesidad, varios expertos estuvieron de acuerdo esta semana en que la sociedad orientada al consumo y la tecnología que alienta a hacer menos ejercicio conspiran con la genética para hacer más gorda a la gente.
"Tal vez la respuesta sea, en parte, reducir nuestras expectativas", dijo Jeffrey Friedman del Instituto Médico Howard Hughes en la Universidad Rockefeller en Nueva York.
Más de un 30 por ciento de los estadounidenses es obeso, lo que significa que lleva encima tanto exceso de peso que su salud está en verdadero riesgo.
En todo el mundo, más de 300 millones de personas son obesas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"La oferta de comida en Estados Unidos representa 3.800 calorías por persona por día, casi el doble de lo que requieren muchos adultos", escribió Marion Nestle, jefe del departamento de nutrición y estudios alimentarios en la Universidad de Nueva York.
Esto significa que las compañías en el negocio de la alimentación tienen que competir por el mercado, y lo hacen mediante más anuncios, poniendo como objetivo a los niños y ofreciendo "más valor por su dinero" en forma de porciones más grandes.
"La mercadotecnia alimentaria promueve el aumento de peso", escribió Nestle.
Contra el sobrepeso
Menos serio que la obesidad, el sobrepeso puede corregirse con el ejercicio de caminar, según James Hill, del centro de ciencias de la salud de la Universidad de Colorado. "A la mayoría de la gente apenas le haría falta caminar 15 o 20 minutos más por día", dijo.
Un estudio realizado por Hill demostró que los estadounidenses aumentaron entre 6,3 y 7,3 kilogramos por persona en ocho años.
Calculando que medio kilo equivale a alrededor de 3.500 calorías, y que el cuerpo acopia en forma de grasa alrededor de la mitad de las calorías que consume, Hill y su equipo concluyeron que comer 100 calorías menos por día o quemar 100 calorías más sería suficiente para dejar de engordar.
En discusión
Friedman fue menos optimista que Hill, pues señaló que el cuerpo hará todo lo posible para compensar y sabotear incluso el más mínimo esfuerzo.
"El problema es que las personas no son capaces de moderar inconcientemente la cantidad de calorías que consumen", explicó.
"El sistema básico que regula el peso ajusta el consumo hacia arriba para compensar las calorías quemadas", agregó.
El cuerpo es un sistema hormonal complejo cuyo objetivo es mantener el peso. "A eso es a lo que se enfrentan los obesos cuando intentan adelgazar sustancialmete. Están siendo obstaculizados por su propio metabolismo, cuyo objetivo es resistir cambios sustanciales en el peso", dijo.
Entonces, ¿cuál es la solución? Nestle y Hill abogan por cambios que ayuden a la gente a hacer más ejercicio y comer alimentos más sanos, con etiquetas que le expliquen a la gente lo que come.
"Quizás necesitamos etiquetas como las de los cigarrillos", manifestó James Hill.