Davos (Suiza), 26 ene (EFE).- El desarrollo económico y la extensión de la democracia son los principales desafíos a los que se enfrente Oriente Medio, pero el conflicto entre árabes e israelíes es la principal fuente de inestabilidad, y no sólo para la región si no para el mundo, afirmó hoy, domingo, el rey Abdallah de Jordania.
En una intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, el monarca hizo hincapié en que la región necesita que se ponga energía en el cambio y no en el conflicto y señaló que aunque la posible guerra en Irak es un problema muy grave, el principal obstáculo para el desarrollo en Oriente Medio sigue siendo el conflicto árabe-israelí.
"Es una fuente de inestabilidad y de peligro en todo el mundo" desde hace años, que ha provocado frustración, un desarrollo interrumpido, división y desesperación.
A juicio del rey Abdullah, "hay que dar a los palestinos un estado para tres millones de personas y un compromiso para la reconstrucción de las infraestructuras además de seguridad tanto para ellos como para israelíes"
"El fin del conflicto no está en ninguna parte más que en la misma región", dijo el monarca, que insistió en que "Oriente Medio necesita desesperadamente paz y desarrollo".
Aunque de acuerdo en que la solución tiene que salir de dentro, el senador norteamericano Jonathan Biden se mostró bastante crítico con la situación actual y abogó por un cambio político en ambas partes.
En un debate que precedió a la intervención del rey jordano, Biden afirmó que "tenemos que cambiar o ampliar el liderazgo de Palestina o presionar para que cambien a los líderes de Israel" y lamentó la "intransigencia total" por parte del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yaser Arafat.
En este sentido, afirmó que "mientras Arafat siga en el poder, no se va a poder cambiar a Ariel Sharon", el primer ministro israelí.
Biden se mostró tan convencido de su planteamiento que apostó su carrera "a que si cambia Arafat, habría cambios en la actitud de Israel y volverían al proceso de paz".
Asimismo, pidió responsabilidad de todas las partes implicadas en este problema y criticó a los europeos por no implicarse realmente en la solución del conflicto.
En respuesta a estas declaraciones, el ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Marwan Jamil Muasher, reconoció que el liderazgo palestino "no ha estado a la altura en muchas ocasiones" y que "muchos palestinos quieren un nuevo líder y quieren progresar, pero en un Estado libre en el que puedan vivir sin ocupación".
Muasher aseguró que a la gente de Oriente Medio le importa más el conflicto entre Israel y Palestina que su propio bienestar y consideró imprescindible el desarrollo de la democracia en los Estados árabes, "pero no porque lo diga el mundo de fuera sino porque lo queramos".
En el mismo sentido se manifestó el ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Hamad Bin Jassim Bin Jabr Al-Thani, que consideró que la democracia es un problema muy importante en nuestra región pero debe introducirse "porque pensemos que es necesaria, no como imposición desde fuera",
Al-Thani consideró que el problema de Oriente Medio "no puede resolverse en medio de odio y malentendidos en el mundo" y lamentó la "gran brecha" que hay entre occidente y oriente.
"Ambas partes debemos empezar a construir puentes y esto se consigue diciendo la verdad y la primera verdad es que nos necesitamos mutuamente", agregó.
El rey Abdalá de Jordania opinó de forma similar al señalar que "la mayoría de la gente comienza a entender que nos tenemos que ayudar todos".
El monarca, cuya intervención fue aplaudida en pie por los numerosos asistentes, aseguró que los pueblos palestino e israelí no pueden soportarlo más y consideró que "ya es suficiente".
Por eso consideró que el plazo de tres años para encontrar un solución, marcado por la Administración estadounidense, "es un buen objetivo". EFE
agf-c