Por Juan Antonio Sanz
Moscú, 16 feb (EFE).- Rusia se preguntaba hoy cómo el Transvaal Park de Moscú, uno de los parques acuáticos más grandes y modernos de Europa, pudo convertirse en una trampa mortal para decenas de personas al hundirse ayer su cúpula por causas aún desconocidas.
Mientras la Fiscalía de Moscú abría una investigación para averiguar la razón de la tragedia, los equipos de rescate que trabajan sobre las ruinas del Transvaal Park decidieron alargar hasta mañana lunes la búsqueda de más víctimas bajo los escombros.
El último informe del Servicio Estatal de Bomberos, que encabeza el rescate, señaló que al menos 28 personas murieron aplastadas por el hormigón, despedazadas por el acero y cristales que cayeron desde el techo, y de hipotermia al quedar expuestas en traje de baño a temperaturas cercanas a los 20 grados bajo cero.
En cambio, el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, redujo a 25 el número de muertos, pero ordenó seguir los trabajos de desescombro y salvamento al menos hasta mañana ante la posibilidad de que haya algún bañista más entre la maraña de detritos.
Mil especialistas del Ministerio de Situaciones de Emergencia, bomberos y policías toman parte en la búsqueda, en la que son utilizadas dos grúas para levantar los enormes bloques de hormigón armado que se desprendieron del techo del parque.
Mientras políticos y socorristas no se ponían de acuerdo con el número de fallecidos, los hospitales de la capital rusa asistían a última hora de la tarde del domingo aún a 77 de los 113 heridos que ingresaron tras producirse el accidente.
Algunos de estos heridos se encuentran en estado muy grave, entre ellos al menos seis niños atendidos en unidades de reanimación.
La disparidad que existe entre el número de entradas vendidas y el de personas que abandonaron el recinto recreativo por su propio pie o en camilla hace pensar a socorristas y autoridades que el número de víctimas puede ser aún mayor.
El propio ministro de Situaciones de Emergencia, Serguéi Shoigu, apuntó que puede haber hasta 17 personas desaparecidas y miembros del equipo de rescate estimaron esa cifra de otras posibles víctimas bajo los escombros en una decena.
Descartada inmediatamente la hipótesis de un atentado, la Fiscalía rusa trata ahora de determinar si el hundimiento de los 5.000 metros cuadrados de superficie de la cúpula del "aquapark" de Moscú se debió a un fallo de su estructura arquitectónica o fue por un error en su explotación.
La Fiscalía abrió un caso penal por posible negligencia con resultado de homicidio y puso a sus peritos a examinar sobre el terreno las posibles causas del hundimiento del complejo recreativo de más de 20.000 metros cuadrados de superficie.
La hipótesis de que fuera la nieve depositada en la cúpula la causante de la catástrofe ha sido también aparcada, pues los operarios de mantenimiento del complejo señalaron que en ningún momento hubo tal acumulación.
Las primeras investigaciones, tras convocar la Fiscalía a la dirección de Transvaal Park y a sus constructores para su interrogatorio, apuntan más bien hacia un error a la hora de calcular la resistencia de la cúpula.
Así lo señaló un experto en construcción consultado por el canal de televisión NTV, que subrayó que detrás de la tragedia del "aquapark" de Moscú hay "errores cometidos ya durante el proyecto del recinto".
Según esa opinión cualificada, al diseñar el centro acuático no se valoraron los brutales contrastes de temperaturas que se producen en Moscú en invierno, donde algunos días se puede pasar de menos de 20 grados bajo cero a los dos o tres sobre cero.
El experto añadió que un dictamen exacto de lo que ha ocurrido sólo podrá emitirse después de que se hayan examinado todos los planos y documentos empleados en la construcción del parque.
El estilo modernista del Transvaal Park fue diseñado por arquitectos rusos, pero la empresa que se encargó de levantarlo en un plazo récord de apenas un año y medio fue la turca Kocak.
Aunque Kocak inmediatamente emitió un comunicado en el que manifestaba su "horror" por lo ocurrido, no pudo evitar que la Alcaldía de Moscú le suspendiera la licencia para trabajar y no descartara el procesamiento de alguno de sus directivos.
La tragedia puede ser el desencadenante de una "caza de brujas" contra los constructores desaprensivos: el viceprimer ministro ruso, Vladímir Yakovlev, se reunirá mañana con el Comité Estatal de la Construcción para obtener una explicación convincente y garantías de que no volverá a ocurrir una catástrofe así. EFE
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