
La invención de unas “gafas biónicas” promete ayudar a personas que han perdido la vista, tanto así que están cercanas a la ceguera, pero aún pueden distinguir entre la luz y la oscuridad.
Este innovador artículo, del cual existen únicamente prototipos hasta el momento, utiliza tecnología de rastreo, reconocimiento de rostros y sensores de posicionamiento que guiarían a personas con discapacidad visual.
Para cumplir con esta función de “guías”, dichos anteojos tienen una serie de componentes que trabajan en conjunto.
Primero, unas cámaras de video colocadas en el marco del lente detectan objetos y personas cercanas. De ahí, una especie de “computadora”, tan pequeña que puede llevarse en el bolsillo, recibe las señales de la cámara y las proyecta en la fina pantalla del lente.
Aunque el lente se ve transparente, en realidad contiene luces miniaturas que se encienden y brindan al usuario una visión aumentada más clara.
Los anteojos fueron desarrollados por un equipo de ingenieros y expertos en neurociencia de la Universidad de Oxford, Reino Unido.
Su presentación durante la última exhibición de la Real Sociedad de Londres –una de las sociedades científicas más antiguas del mundo– produjo críticas positivas. Según Stephen Hicks, neurocientífico líder del equipo, los anteojos les ayudarían a las personas a desplazarse mejor, a reconocer rostros, a tomar transporte público, a leer señales y, por ende, le facilitan las cosas para trabajar también.
Para hacer el aparato, se exploraron las condiciones que causan pérdida de vista parcial como cataratas, retinopatía diabética, degeneración macular relacionada con la edad y retinitis pigmentaria.
Aunque los anteojos no están disponibles todavía en el mercado, las estimaciones del costo son elevadas. Hicks calcula que las gafas biónicas podrían fabricarse por unos ¢400.000. Este costo podría ser menor que el de los perros guías.