Murmansk (Rusia) . Un anclaje de la sierra que corta la proa del "Kursk" se averió hoy por segunda vez y obligó a un equipo de buzos británicos a luchar contrarreloj a cien metros de profundidad para reanudar el rescate del submarino nuclear.
El tiempo se echa encima de la expedición de rescate del "Kursk", hundido hace poco más de un año en aguas del mar de Barents, y el nerviosismo cundió hoy una vez más cuando se paró el corte de la proa del sumergible y se recibieron nuevos partes meteorológicos.
Los técnicos del "GS-87", navío oceanográfico que mide la fuerza del viento y las olas en la zona del naufragio, han comprobado que en los próximos días las tempestades del Ártico rondarán cerca del lugar de los trabajos y arriesgarán de nuevo el rescate.
La intensidad de las corrientes submarinas también está incrementándose según avanza el otoño boreal, y si la separación de la proa se alarga más de lo previsto y no está concluida en poco más de una semana toda la operación puede fracasar.
El nuevo fallo en la sierra de cadena controlada por computadoras se produjo hoy cuando se averió uno de los anclajes que fijan al lecho marino los émbolos hidráulicos que accionan el instrumento de corte.
Buzos británicos de la firma Mammoet, encargada del rescate, se sumergieron para reparar la avería pese a que el mando de la operación había reiterado que no intervendrían submarinistas en el corte de la destrozada proa del resto del cuerpo del "Kursk".
Pero sólo los submarinistas podían asegurar de nuevo la fijación, aunque para ello tuvieron que arriesgar sus vidas con las deficientes condiciones de visibilidad en el fondo y las fuertes corrientes en su contra a más de cien metros de profundidad.
Este fue el segundo fallo en menos de 24 horas desde que la sierra de cadena empezó a cortar la proa, operación imprescindible para poder izar dentro de unos días el resto del casco.
La primera sección del "Kursk" fue la parte más dañada cuando este submarino nuclear de la clase "Antei" se hundió por causas desconocidas en el mar de Barents, no lejos de las costas de Noruega.
A bordo se produjeron varias explosiones y, aunque la Armada ha reiterado que ninguno de los 20 torpedos que había a bordo está en la zona de corte, continúan los recelos ante la eventual presencia de algún proyectil sin detonar.
El comandante de la operación, el vicealmirante Mijail Motsak, declaró ayer en una de sus habituales conferencias desde la borda del crucero "Pedro el Grande" que aún hay 22 misiles en los compartimentos especiales del "Kursk".
Motsak aventuró que este armamento podría ser separado también del casco junto a sus contenedores especiales, que al parecer no han sufrido daños, para evitar cualquier contingencia cuando se eleve el "Kursk" y se reflote hacia la dársena de Rosliakovo, en Murmansk.
El izado se hará desde una barcaza con 26 grúas que se engancharán con cables de acero a otros tantos orificios practicados ya sobre el casco, y levantarán el "Kursk" hasta medias aguas.
Con dos pontones que ayudarán a su flotación y estabilidad, el "Kursk" será conducido al dique seco en el que se desmantelará el sumergible, una vez joya de la Flota del Norte rusa.
Aún no se ha precisado en qué momento se recuperarán los restos de los 106 marineros cuyos cadáveres quedan dentro del ataúd de metal en que se convirtió el "Kursk" el 12 de agosto de 2000.
Un grupo de familiares de los marinos que perecieron en el "Kursk" anunciaron hoy que llevarán a juicio a los responsables de la Armada que fracasaron en salvar a sus hijos, hermanos o esposos que pudieron sobrevivir a los primeros instantes del naufragio.
Sólo doce cuerpos fueron rescatados en otoño pasado, cuando los submarinistas rusos, noruegos y británicos tuvieron que afrontar las adversas condiciones de las aguas árticas en esta época.
La fecha fijada para recuperar el submarino era el próximo día 15, pero ayer el viceprimerministro Ilía Klebánov reconoció que no se terminará la operación antes del día 25.
El vicealmirante Motsak fue más pesimista y dijo que el rescate podría alargarse hasta el 2 de octubre, ya en plena época de tormentas.
En estas circunstancias, los meteorólogos y marinos a bordo del "GS-87" y del resto de barcos científicos que participan en el rescate han redoblado sus análisis y mediciones para buscar la ruta más segura a puerto de la última singladura del "Kursk".
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Editora nacion.com Fuente: agencias.