Un Boeing 737 con 104 personas a bordo se estrelló ayer en Indonesia, y las autoridades temen que no haya superviventes.

Los equipos de rescate encontraron restos del avión esparcidos en una ciénaga en la costa de la isla de Sumatra, en el punto donde el río Musi desemboca en el mar, cerca de la localidad de Parit 12, Makati Jaya, que es accesible solo por barco, según los medios de comunicación indonesios.
A la vez, hallaron en un primer rastreo de la zona algunos fragmentos de cuerpos humanos, aunque ningún cadáver completo, y se teme que muchas de las víctimas hayan caído al mar o que la corriente del Musi les haya arrastrado, de acuerdo con las autoridades.
Esta tragedia se produjo a solo dos días de la caída en Grecia, el miércoles, de una aeronave Yakovlev-42, de fabricación rusa, con 70 pasajeros y tripulantes a bordo, cuyos restos todavía no han aparecido.
La aeronave, de la aerolínea ucraniana Aerosweet Airlines, desapareció de los radares cuando intentaba por segunda vez, aterrizar en el aeropuerto de Salónica, en un vuelo procedente de Kiev con escala en Odessa.
Las cuadrillas de rescate griegas luchaban ayer contra una fuerte nevada, buscando los restos en una región montañosa del Monte Olimpo, cercana a la ciudad de Katerini, a unos 50 kilómetros al suroeste de Salónica.
Difícil rescate
En Indonesia las operaciones de rescate fueron dificultadas por las lluvias torrenciales que son habituales en esta época del año, aunque no caía agua en el momento del accidente.
Ningún latinoamericano ni español se encontraba en la nave siniestrada, que cayó sobre Sumatra cuando cubría el trayecto Yakarta-Singapur, según un comunicado de las líneas singapurenses SilkAir, a las que pertenecía el Boeing.
Los 97 pasajeros eran principalmente singapurenses e indonesios, aunque también había algunos japoneses, australianos, europeos y norteamericanos, además de al menos un malayo y un bosnio, mientras que la tripulación estaba compuesta por seis singapurenses y un neozelandés.
El director general de Transporte Aéreo de Indonesia, Zainuddin Sikado, afirmó que era "muy improbable" que haya habido superviventes en el siniestro, cuyas causas siguen siendo un misterio.
Las líneas SilkAir, que suponen una división de Singapore Airlines, señalaron que el aparato siniestrado, un Boeing 737-300, "era el avión más nuevo de la compañía, con tan solo 10 meses de antigüedad".
El vuelo de SilkAir despegó del aeropuerto Soekarno Hatta de Yakarta a las 15:23 hora local (08:23 GMT) y desapareció de los controles de radar 40 minutos más tarde, cuando había recorrido la mitad de su trayecto previsto, según SilkAir, sin que la tripulación reportara problemas de ningún tipo.