Playa Tambor, Puntarenas. El sábado pasado, Venezuela volvió a conquistar un título de belleza. En un escenario negro matizado con blancos detalles y luces intermitentes, la venezolana María Carolina Casado Chópite, se consagró como la nueva Miss América Latina 2003.
La suramericana, de hermosa presencia, fue la primera en entrar a la tarima del Hotel Barceló Playa Tambor, y la última en abandonarla, con la corona puesta, a las 11:07 p. m.
De ojos encantadores y con una voz bien modulada, la nueva reina manifestó a Viva que se sentía sumamente feliz.
"Esto fue muy emotivo para mí. Le dedico mi triunfo a mis padres y prometo dar lo mejor durante el reinado, sé que voy a hacer algo bueno", aseguró.
Con 19 años de edad nació un primero de octubre de 1983 esta venezolana es estudiante de periodismo y actualmente trabaja en la producción de un programa de la cadena Venevisión.
Además, es modelo de pasarela e imparte clases a principiantes del modelaje.
"Participar en esto fue una ilusión que siempre tuve", manifestó la ganadora, quien cuenta con las medidas perfectas, según los entendidos (90-60-90).
Aunque confesó que no tiene novio, ella aseguró no contar con un prototipo de hombre ideal.
Eso sí, reveló que prefiere a quellos que son sencillos, sinceros y espontáneos.
Asimismo, sobre el amor, resumió que es un sentimiento muy grande.
"Es la fuerza que mueve al mundo", dijo convencida.
En cuanto a sus metas, son grandes.
"Yo quiero dar un mensaje de paz y unión a los países latinoamericanos que están viviendo tan malos momentos", fue lo que afirmó la joven, originaria del estado de Sucre.
Con conciencia social
Hija de Mario y Carolina, la nueva Miss América Latina solo tiene un hermano de 13 años.
A ella le encanta la comida tailandesa, disfruta del baile y de sumergirse en la buena lectura. "Me encanta montar a caballo, ir a la universidad, vivir mi vida", puntualizó.
Entre tanta alegría, el tema inevitable fue la crisis política de su país: "La situación es difícil, pero yo tengo mucha fe en que va a mejorar pronto", anotó.
Ella considera que el presidente Hugo Chávez tiene buenas intenciones, pero no ha actuado como se debe y eso es lo que muchos le cobran.
Esta corona es la única que María Carolina lucirá. La joven ha decidido no participar en más certámenes de belleza pues quiere concentrarse en su carrera.
Así, se retira contenta del mundo de la belleza. Y no es para menos porque al finalizar su año como Miss América Latina, habrá recibido diferentes premios por un total de $10.000 (unos ¢3,6 millones), tanto en viajes como en dinero en efectivo.